Base del pilar sur de la Torre Eiffel en París, con la taquilla iluminada y visitantes haciendo fila tras las vallas
Foto: Jorge Láscar from Melbourne, Australia / Wikimedia Commons / CC BY 2.0

La Torre Eiffel reabre: lo que vale una persona en su puesto

La Torre Eiffel reabrió el 8 de septiembre tras una huelga por la exclusión de sus trabajadoras. Qué dice la Biblia del valor de cada persona en su puesto.

Hay trabajos en los que te ve todo el mundo, hasta el día en que te piden que no te vean.

Eso fue lo que describieron las empleadas de la Torre Eiffel después del sábado 5 de septiembre de 2026. Ese día el monumento recibió una visita privada de una delegación de unas cien personas del movimiento hindú BAPS, que estaba en Francia para la consagración de su primer gran templo en el país, en Bussy-Saint-Georges, a unos 30 kilómetros al este de París.

La orden de hacerse invisibles

Según el comunicado que la plantilla envió al diario Le Parisien y que recoge El País, se dieron instrucciones a las trabajadoras del monumento y a las de las empresas subcontratadas "para que se hicieran invisibles con el fin de recibir a dicha delegación".

Diane Davoine, representante del sindicato CGT en el monumento, contó lo que eso significó en la práctica: a todas las mujeres se les ordenó no pasar ni atravesar determinadas zonas mientras la delegación estuviera presente, a algunas se les pidió que dejaran su lugar de trabajo y se retiraran a salas apartadas, y en algunos puestos fueron sustituidas por hombres.

El comunicado del sindicato que cita El Mundo dice que las instrucciones "llevaron a apartar, sustituir y hacer invisibles a las trabajadoras por razón de su sexo", y califica la situación de "grave y profundamente contraria a los valores de igualdad y no discriminación". El lunes 7 los empleados se declararon en huelga, el monumento permaneció cerrado todo el día mientras la dirección y los trabajadores se reunían, y reabrió el martes 8 de septiembre, con apertura prevista a las 9.30 de la mañana, hora local.

Dos versiones de la misma mañana

La Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel, que opera el monumento, reconoció que la delegación había pedido que la visita se organizara limitando las "interacciones con las mujeres", y admitió que "estas condiciones no deberían haber sido aceptadas". Su presidente, Ariel Weil, dijo que van a esclarecer lo ocurrido. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, anunció una investigación.

BAPS pidió disculpas y a la vez matizó lo que se dijo. En un mensaje publicado el lunes 7 en X, su delegación en París escribió que "según nuestro conocimiento, en ningún momento se negó a nadie el acceso a la Torre Eiffel", ofreció "nuestras más sinceras disculpas a cualquier persona que pudiera haberse sentido herida o incómoda por esta situación" y explicó que la visita se hizo temprano para reducir las molestias a los demás visitantes. La investigación anunciada dirá cuál de las dos versiones se sostiene.

Por las plantas de la Torre Eiffel pasaron 6,75 millones de visitantes en 2025, más de 18.000 personas al día. Las mujeres que ese sábado recibieron la orden de apartarse son las mismas que atienden a diario en los puestos por donde pasa toda esa gente. La pregunta que me quedó dando vueltas va más allá de Francia: ¿qué le comunica a una persona que su presencia en su propio puesto se pueda negociar según quién esté de visita?