Cuatro Semanas Santas sin procesiones. ¿Cuántas más?
Si hubieras vivido en Managua esta primavera, habrías pasado tu cuarta Semana Santa consecutiva sin ver una procesión en las calles. Sin vía crucis público. Sin el olor a incienso mezclado con el ruido de la calle. Las iglesias abiertas, sí,pero el ritual más visible del calendario cristiano, confinado estrictamente a los muros de cada templo.
Eso no es devoción privada por decisión de los fieles. Eso es el Estado diciéndole a la Iglesia: «Existes, pero no en público.»
He estado siguiendo la situación de Nicaragua con atención creciente en los últimos meses. Y lo que está documentado por la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) en su informe anual 2026 es, sin exageración, uno de los casos más sistemáticos de represión estatal contra la fe en el hemisferio occidental en décadas.
Qué está haciendo el régimen Ortega-Murillo
Desde 2018, el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha ejecutado una campaña sostenida y documentada de erosión de la libertad religiosa. Según USCIRF y los datos publicados por Artículo 66:
- 16,500+ procesiones y actividades religiosas prohibidas desde 2018.
- 1,000+ actos de represión documentados contra la Iglesia Católica: confiscación de propiedades, cierres arbitrarios, amenazas públicas.
- Detención y denacionalización de sacerdotes, pastores y líderes laicos.
- Vigilancia permanente de parroquias y templos.
- Restricciones a sermones y a la movilidad de clérigos.
En mayo de 2026, Infobae Nicaragua reportó que el régimen ha intensificado nuevamente la presión, incluyendo casos de muerte bajo custodia. Mauricio Alonso Petri, vinculado a una iglesia evangélica, murió en custodia policial tras un allanamiento. Su familia no fue informada de las causas de muerte y fue obligada a enterrarlo rápidamente.
El informe anual de USCIRF 2026 concluye recomendando que Nicaragua sea designada «País de Especial Preocupación» (CPC), la categoría más severa. Las Iglesias católica y protestante enfrentan restricciones graves a su libertad de culto. No es un caso aislado: es una estrategia de Estado.
Las narrativas que circulan (y su problema)
El régimen Ortega-Murillo tiene una narrativa sencilla: «la Iglesia es un instrumento político del imperialismo estadounidense». Eso es lo que dice Ortega cuando USCIRF publica sus informes. Ortega y Murillo acusaron a Estados Unidos de «mentir» sobre la represión religiosa.
La paradoja es esta: una de las violaciones más documentadas de libertad religiosa en América Latina en décadas está sucediendo a pocos miles de kilómetros de donde vives, y probablemente no ha aparecido en tu grupo de WhatsApp.
Romanos 13 no es un cheque en blanco al autoritarismo
El apóstol Pablo escribe en Romanos 13 que la autoridad civil existe para bien de la sociedad y que los creyentes deben respetarla. Pero ese mismo texto no es un cheque en blanco al autoritarismo. Cuando el Estado excede su función y se convierte en agresor de la conciencia, la tradición bíblica tiene algo que decir.
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