Xi Jinping, presidente de China, en marzo de 2017
Foto: U.S. Department of State from United States / Wikimedia Commons / Public domain

Xi Jinping en Washington: la trampa de Tucídides y el rey que no podía dormir

Xi Jinping pidió en la Casa Blanca evitar la trampa de Tucídides. Qué se habló de comercio, IA, Taiwán e Irán, y qué ilumina Daniel 2.

Treinta metros de alfombra roja, 21 cañonazos y dos bombarderos B-1 sobrevolando la escena.

Así recibió Washington a Xi Jinping el 23 de septiembre en la base aérea de Andrews, según El País. Al día siguiente, en la Casa Blanca, el presidente chino nombró delante de Donald Trump una idea que suele repetir: la "trampa de Tucídides". Clarín la resume así: cuando una potencia emerge y otra, ya establecida, va camino a ser relevada, las dos podrían entrar en guerra. Xi pidió que ambos países la eviten. El Mundo también la registra como "palabras de Xi".

Leí la cobertura de la cumbre buscando acuerdos. Encontré sobre todo esa palabra: evitar.

Trump esperó a Xi al pie del avión, algo que, según El País, ningún presidente estadounidense hacía en una visita de Estado desde 1962. BBC Mundo precisa que es la primera visita de Estado de Xi a Estados Unidos en 11 años.

El 24 de septiembre, tras los honores militares en la Casa Blanca, Trump adelantó que tratarían asuntos de seguridad, tecnología y "superinteligencia", y añadió, según Clarín: "Las decisiones que tomemos hoy en estos ámbitos pueden promover la paz y la prosperidad durante décadas y décadas".

En comercio, la tregua arancelaria que vencía el 10 de noviembre quedará prorrogada hasta el 10 de enero, según explicó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, recoge El País. En inteligencia artificial, China confirmó ese mismo día su "primer diálogo" con Estados Unidos, informó El País, y Xi pidió, según Clarín, que la IA "esté siempre bajo control humano y sirva al bienestar del pueblo". Sobre Taiwán, según la agencia Xinhua citada por El País, Xi expresó la esperanza de que Estados Unidos mantenga su oposición a la "independencia" de la isla y "gestione el asunto con prudencia"; el mismo diario recuerda que Pekín presiona para que Estados Unidos deje de suministrarle armamento a la isla, un apoyo al que Washington está obligado por ley. Y sobre Irán, según la misma agencia citada por Clarín, pidió que Washington y Teherán resuelvan sus problemas "a través de la negociación lo antes posible".

Rivales que se ofrecen la mano

El País explica que Xi quiere calma para centrarse en la economía de su país, y que Trump tiene sobre la mesa la guerra de Irán y las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Según Clarín, Washington ha pedido a Pekín que use su influencia para que Irán acepte las condiciones de Estados Unidos para poner fin a la guerra. BBC Mundo recoge la lectura de Andrea Ghiselli, de la Universidad de Exeter: "China no quiere que el conflicto se convierta en un motivo de fricción en las relaciones con Estados Unidos".

"Pekín y Washington no deben abstenerse necesariamente de competir. Pero esa competición debe de ser amable y sana, no una lucha en la que el uno pierda y el otro gane", dijo Xi, según El País. La Jornada tituló que Xi llegaba "con la oferta de ser socios y no rivales". Clarín advirtió que la cumbre, cargada de pompa, "difícilmente arrojará acuerdos significativos".

La pregunta que me deja la cumbre va más allá de los aranceles. ¿Se puede convivir con un rival sin que el miedo a ser desplazado termine decidiendo por uno? El capítulo 2 del libro de Daniel empieza así: con el rey más poderoso de su tiempo sin poder dormir.

El rey que no podía dormir

"En el segundo año de su reinado, Nabucodonosor tuvo varios sueños que lo perturbaban y no lo dejaban dormir" (Daniel 2:1, NVI).

Nabucodonosor reinaba en Babilonia y era, en palabras del propio Daniel, "rey entre los reyes" (Daniel 2:37, NVI). Exigió a sus sabios que le dijeran qué había soñado y qué significaba, y cuando no pudieron, ordenó ejecutarlos a todos. Entre los condenados estaba Daniel, uno de los exiliados de Judá.