Una madre en Israel tiene miedo de olvidar la voz de su hija.
Otra, en Gaza, no sabe dónde está uno de sus hijos.
Las dos aparecen en crónicas de El País del 7 de octubre, tercer aniversario del ataque. Katy Zohar perdió a su hija Bar en el festival Nova. "Tengo miedo de olvidar su voz", le dijo al diario en el memorial de Nova. Aliya al Ansari, desplazada del norte de la Franja, comparte una carpa con otras 19 personas en Ciudad de Gaza y no sabe dónde está uno de sus hijos, según la crónica del diario desde Gaza.
Tres años desde la misma mañana
El 7 de octubre de 2023, milicianos de Hamás y de otros grupos armados cruzaron la frontera desde Gaza y atacaron comunidades del sur de Israel y un festival de música, recuerda El Tiempo. Ese día murieron 1.221 personas en Israel y 251 fueron llevadas a Gaza como rehenes, 44 de ellas ya sin vida, según un recuento basado en cifras oficiales israelíes que citó DW.
En el kibutz Nir Oz, junto a la frontera, uno de cada cuatro vecinos fue asesinado o secuestrado, según le contó Dalit Ram Aharon a BBC Mundo. Según la BBC, el aniversario de 2026 fue el primero sin rehenes en Gaza.
En la Franja, la guerra que siguió ha dejado más de 74.200 muertos, según el Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, cuyas cifras generales la ONU considera precisas, recogía la BBC el 7 de octubre de 2026. Casi toda la población, 2,1 millones de personas, ha sido desplazada. El alto el fuego que negoció Estados Unidos, en vigor desde octubre de 2025, permitió el regreso de los últimos rehenes; desde entonces, según El País ese mismo día, los bombardeos israelíes han causado más de 1.460 muertos en Gaza.
Lo que la gente de afuera no ve
En Gaza, el plan de paz está estancado, según la BBC. El Tiempo explica el nudo: Hamás se opone a entregar las armas e Israel dice que no se retirará de la llamada línea amarilla, desde la que controla el 65 % de la Franja, hasta que el grupo sea destruido. En Israel, de cara a las elecciones del 27 de octubre, muchos exigen una comisión que investigue cómo no se previó el ataque, según El Tiempo y la BBC.
Eduard Tkach perdió aquel 7 de octubre a su hijo Lior, de 26 años. "La tristeza se va acumulando e intentas no mostrarla, pero a veces se derrama", le contó a El País. En Gaza, Malak Abu Shamlah quedó viuda a los 22 años, con dos hijos. "Ya no siento felicidad ni tristeza. Me siento perdida", le dijo al mismo diario.
La misma queja se repite a los dos lados. "La gente fuera de Gaza cree que la guerra ha terminado, pero para nosotros no es así", dice Aliya al Ansari, desplazada en Ciudad de Gaza. Anwar al Shtat, desplazado 12 veces desde su Beit Hanún natal, siente a veces que el mundo solo se acuerda de ellos de día y los olvida de noche. "La gente no entiende que todavía vivimos este horrible día", dice Dalit en Nir Oz.
Los de afuera somos nosotros. Según El Tiempo, la discusión sobre Israel y el pueblo palestino se volvió tema central de la política doméstica de varios países, Colombia entre ellos. A muchos de nosotros esta guerra nos llega como discusión.
¿Qué le debe al dolor de otro quien lo mira desde lejos? El libro de Job responde con algo incómodo: siete días de silencio.
Segundo toque
Siete días en el suelo
Job vivía "en la región de Uz" (Job 1:1, NVI). Su libro cuenta la historia de un hombre que perdió en un solo día a sus siete hijos y sus tres hijas (Job 1:2 y 1:18-19). Tres amigos se enteraron, salieron de sus lugares y fueron juntos a consolarlo. "Desde cierta distancia alcanzaron a verlo y casi no lo pudieron reconocer" (Job 2:12, NVI). Lloraron a gritos y rasgaron su ropa, y después:


