El Niño es un calentamiento periódico del Pacífico ecuatorial que altera las lluvias en buena parte del planeta, y con ellas las cosechas. Lo vigila mes a mes la NOAA, la agencia de océanos y atmósfera de Estados Unidos.
En su boletín del 10 de septiembre, la NOAA midió el mar más de 3 grados por encima de lo normal en el Pacífico oriental. Le dio más de 90 % de probabilidad a un evento muy fuerte en el otoño y el invierno del hemisferio norte, y 75 % a uno histórico entre octubre y diciembre, más intenso que todos los registrados desde 1950. Con una cautela: los impactos típicos se vuelven más probables, aunque no están garantizados. El próximo boletín sale el 8 de octubre.
La palabra súper no aparece en el boletín de la NOAA. El País explica que algunos científicos la usan: podría ser el más fuerte desde mediados del siglo XX.
Del océano al plato
Un análisis del Programa Mundial de Alimentos (PMA), la agencia de alimentos de la ONU, recogido por Noticias ONU el 5 de agosto, calcula que El Niño podría empujar al menos a 49 millones de personas más hacia el hambre aguda para finales de 2027. En los 45 países estudiados, la inseguridad alimentaria aguda pasaría de unos 225 millones a 274 millones de personas. Centroamérica tendría el mayor aumento proporcional: 83,1 %.
Molly Anderson, del panel de expertos IPES-Food, le dijo a El País que "se produce suficiente comida" y que el desafío es que "millones de personas no pueden permitirse acceder a ella". Para ella pesan la deuda de los países pobres y el cierre del estrecho de Ormuz, que disparó el precio de los combustibles y dificultó el acceso a fertilizantes.
El Colombiano lo aterriza en Colombia: según el diario, cerca del 72 % de la agricultura depende del agua de lluvia. Fedegán reportó 19.030 animales muertos entre el 1 de junio y el 21 de septiembre. Fedearroz estima que la producción de arroz podría caer hasta 30 %. Corficolombiana asocia los episodios más intensos con 3,9 puntos porcentuales más de inflación de alimentos.
Génesis cuenta la historia de un gobernante que recibió un aviso parecido, con siete años de ventaja. Nosotros tenemos meses. La pregunta honesta es qué hace un creyente con un aviso así, además de preocuparse.
Segundo toque
Siete años de ventaja
José llevaba años preso cuando el faraón lo mandó llamar por dos sueños: siete vacas flacas que se comían a siete gordas, y siete espigas quemadas por el viento del este que se tragaban a siete hermosas. Antes de interpretar, José aclaró: "No soy yo quien puede hacerlo", y dijo que la respuesta la daría Dios (Génesis 41:16, NVI).



