Sociedad y cultura

Redes sociales, primera fuente de noticias

Hay decisiones que se toman en una oficina de algoritmos en California y se viven en el comedor de tu casa, cuando tu hijo de quince años suelta, entre cucharadas, una frase rara que escuchó "en un video".

Esa frase no salió de la nada. Salió de un feed. Y el feed lo ordenó alguien que nunca lo va a conocer, midiendo lo que retiene su atención por más segundos.

Quiero hablarte esta semana de un dato que parece técnico, pero que llega directo a tu mesa.

Traído del Reuters Digital News Report 2026

El martes 16 de junio de 2026, el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo publicó la edición número catorce de su informe anual sobre cómo el mundo se informa. El estudio recogió casi 100.000 entrevistas en 48 países, incluyendo varios de habla hispana. La coautora costarricense Amy Ross Arguedas presentará los resultados regionales en el Festival Gabo de Bogotá, en julio de 2026.

El titular es histórico. Por primera vez desde que existe el informe, las redes sociales y las plataformas de video se convirtieron en la principal fuente de noticias del planeta. El 54% de los usuarios consultados dijo informarse principalmente por esos canales, frente al 51% que sigue usando sitios web de medios y el 52% que prende la televisión. En 45 de los 48 mercados estudiados, más gente ya ve noticias en pantallas online que en la pantalla del televisor de la sala.

El cambio es aún más fuerte entre los jóvenes. Entre los 18 y los 24 años, el 52% se informa principalmente por redes sociales y chatbots de inteligencia artificial. El 56% nunca ha leído un periódico con regularidad. El 21% nunca vio noticieros de televisión como hábito. Esa generación no está "abandonando" los medios tradicionales. Nunca los habitó.

Y hay otro dato que duele. La confianza global en las noticias cayó al 37%, el nivel más bajo desde que el informe se mide. En Estados Unidos solo el 25% de la gente dice confiar en lo que lee. En 29 de los 48 países estudiados, la caída fue significativa este año.

Quién está contando el mundo ahora

Lo que el informe describe no es solamente un cambio de pantalla. Es un cambio de narrador.

Antes, una sala de redacción decidía qué era noticia, qué iba en portada, qué quedaba afuera. Tenía sesgos, errores y agendas, sí. Pero era una decisión humana, con nombres y apellidos, sujeta a derecho de réplica y a un código profesional.

Hoy, esa decisión la toma un sistema de recomendación. El algoritmo no elige lo más verdadero, ni lo más importante, ni lo más útil para tu vida. Elige lo que más probable es que retenga tu atención otros tres segundos. Y eso, casi siempre, es lo más indignante, lo más extremo o lo más reconfirmador de lo que ya pensabas.

El informe también muestra que el 27% de la gente recibe noticias de creadores de contenido, y entre los menores de 35 años el uso de chatbots de IA para informarse pasó del 7% al 10% en un año. España, Corea del Sur y Grecia duplicaron ese uso. La frontera entre "leer una noticia" y "preguntarle a una máquina qué pasó" se está desdibujando rápido.

Por qué importa desde la fe

Hay una palabra antigua que se vuelve nueva en este contexto: discernimiento.

«No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.» - Romanos 12:2 (NVI)

Pablo escribe esa carta a una comunidad cristiana minúscula, mezclada de judíos y gentiles, en la capital del Imperio. Roma era el centro de propaganda más sofisticado de la antigüedad: monedas con la cara del César, estatuas que predicaban su divinidad, juegos en el Coliseo que enseñaban quién mandaba. La "renovación de la mente" que Pablo pide no es ascética. Es resistencia activa a un sistema que les contaba el mundo todo el día desde una sola voz.

Hoy ese sistema no se llama Roma. Se llama feed.

El algoritmo no es neutral, pero tampoco somos víctimas pasivas

Aquí necesito un punto medio que cuesta sostener.

Por un lado, demonizar las redes sociales sería ingenuo. Son una herramienta. Muchos cristianos las usan bien: pastores que enseñan la Biblia en formatos cortos, comunidades que se acompañan a la distancia, denuncias de persecución que sin TikTok o X jamás habrían salido del cuarto donde ocurrieron. Christianity Today documentó en mayo de 2026 cómo varias iglesias coreanas reciben información de hermanos en Corea del Norte gracias a videos clandestinos que circulan por canales no oficiales.

Por el otro lado, romantizar el algoritmo sería miope. El Festival Gabo, que reúne al periodismo más serio de Iberoamérica, viene advirtiendo desde 2024 que la economía de la atención premia la indignación por encima de la verdad. El informe Reuters lo confirma con datos: en muchos países, los temas que más circulan en redes son los más polarizantes, no los más relevantes para la vida diaria.

La sabiduría bíblica, en este caso, no es elegir un bando. Es entender qué le está pasando a tu mente cuando deslizás el dedo durante cuarenta minutos seguidos.

«Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.» - Filipenses 4:8 (NVI)

Pablo escribe esa instrucción desde una cárcel romana, a una comunidad pobre en Filipos que estaba siendo presionada por todos lados. No les dijo: "ignoren lo que pasa afuera". Les dijo: "elijan deliberadamente en qué van a pensar". El verbo griego que usa, logizesthe, no significa "miren de pasada". Significa "calculen, contabilicen, pongan en la balanza". Es lo opuesto al scroll pasivo.

La pregunta que la pantalla apaga

Hay una escena del juicio de Jesús que me parece más actual cada año. Pilato lo tiene al frente, en silencio. Jesús le dice: "Para esto nací y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz". Y Pilato responde con una pregunta que selló su destino: "¿Y qué es la verdad?" (Juan 18:37-38, NVI).

Pilato no esperó la respuesta. Se levantó y salió.

Esa pregunta, hecha sin querer escuchar, es lo más parecido al gesto de cerrar una notificación. "¿Qué es la verdad?" deja de ser búsqueda y se convierte en encogimiento de hombros. Si todo es opinión, si todo se relativiza, si cada feed me da una realidad distinta, entonces puedo seguir scrolleando sin que nada me obligue a nada.

Eso confronta profundamente mi corazón. Porque yo también he soltado preguntas serias para volver al teléfono. Tú también, probablemente. La era del algoritmo no nos hizo mentirosos. Nos hizo apurados.

Lo que se forma en silencio

En consejería se observa algo que el informe Reuters no mide, pero que cualquier pastor ya conoce. Las familias que más sufren por el contenido digital no son las que prohíben todo, ni las que dejan todo abierto. Son las que no conversan sobre lo que ven.

El daño no lo hace el video que tu hijo miró. Lo hace el silencio que vino después.

El Salmo 1 abre toda la Escritura con una imagen sencilla: "Dichoso el hombre... que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella" (Salmo 1:1-2, NVI). La palabra hebrea para "meditar", hagah, significa rumiar en voz baja, repetir, masticar. Es lo opuesto al consumo de feed. El feed entra, se procesa, se olvida, viene el siguiente. La meditación bíblica vuelve sobre la misma idea hasta que esa idea te cambia por dentro.

Hoy, lo que se rumia día y noche en muchos hogares cristianos no son las Escrituras. Son los videos cortos. Y eso forma corazón. Para bien o para mal.

Una pregunta para llevar a la semana

Antes de cerrar quiero hacerte una sola pregunta, no para que la respondas en voz alta, sino para que la lleves a oración. ¿Cuál es el primer "noticiero" que abres cada mañana? El que sea, ese es el que más probable está formando cómo vas a mirar el mundo el resto del día.

No es una trampa moralista. Es una constatación pastoral. Lo primero que miras, te enmarca. Lo primero que escuchas, te ordena. Lo primero que dejas entrar, ocupa un lugar que después es difícil de recuperar.

Job, en medio de su sufrimiento, no recibió de Dios la respuesta que buscaba. Recibió otra cosa: una larga serie de preguntas que lo pusieron en perspectiva delante del Creador. "¿Dónde estabas tú cuando yo fundé la tierra?" (Job 38:4, NVI). Job calló. Y ese silencio le devolvió la cordura.

Hay preguntas que no resuelven el problema. Lo dimensionan. La pregunta de esta semana, mientras el mundo entero pasa al feed como su forma principal de informarse, tal vez sea esa. No qué noticias estás consumiendo. Sino quién te está informando, en silencio, a punta de scroll.

Y si la respuesta te incomoda, eso ya es una gracia. Porque la incomodidad es, muchas veces, la primera voz del Espíritu pidiendo permiso para reordenar tu día desde adentro.