Miles de adultos franceses piden el bautismo en un país oficialmente laico, y la Iglesia que los recibe se pregunta cómo no perderlos al domingo siguiente. Esa pregunta me interesa porque le sirve igual a una parroquia de París que a una congregación evangélica de barrio en Bogotá.
León XIV llegó a Francia el 25 de septiembre, en la primera visita oficial de un papa al país en 18 años, según Al Jazeera y El Tiempo. Son cuatro días entre París, Lourdes y Metz. Al Jazeera recuerda que el viaje coincide con la ley que en agosto estableció en Francia un derecho a la muerte asistida bajo ciertas condiciones, a la que la Iglesia católica se opuso, y con las secuelas de los abusos sexuales en la Iglesia: el Papa, que llegó a Lourdes la noche del 26 según AP, tiene previsto reunirse allí con siete sobrevivientes el domingo 27.
En el Palacio del Elíseo, ante el presidente Emmanuel Macron, el Papa habló de inteligencia artificial: "Podríamos perder nuestra humanidad en medio del 'paraíso de las máquinas'", dijo, según El Tiempo. En el mismo discurso describió la eutanasia como una "oferta de muerte programada".
Una llama pequeña en un país laico
El dato que atraviesa todo el viaje, sin embargo, está en las pilas bautismales. Según AP, los bautismos de adultos en Francia se triplicaron desde 2016 y llegaron a 13.000 este año. Religion News Service da el punto de partida: 4.124 en 2016. AP también pone el freno. Los expertos advierten que el repunte no compensa la tendencia general: en 1980 hubo 513.000 bautismos en Francia y en 2024, 186.000.
La noche del 25 de septiembre, unos 80.000 jóvenes llenaron el Estadio de Francia, al norte de París, para una vigilia con el Papa, según la versión en español de AP que publicó Vanguardia. "Gracias por su fe. ¡Ustedes son los santos de Francia!", les dijo, improvisando en francés. Lucie De Almeida, una estudiante de 24 años cuyos padres dejaron en sus manos la decisión de bautizarse, le dijo a AFP, según El Tiempo: "Somos una generación de jóvenes en busca de sentido".
El 26 de septiembre, en el Instituto Católico de París, el Papa escuchó a varios conversos y dijo que le sorprendía su número. "Debemos reconocer, acoger y proteger la pequeña llama que el Espíritu Santo ha encendido en la oscuridad de la noche", afirmó, según Vanguardia. También advirtió a los obispos: "no debemos volvernos complacientes ni ingenuamente optimistas".
Religion News Service contó dos testimonios de ese encuentro. Un joven de la diócesis de Nanterre llegó a la fe leyendo la Biblia y viendo videos en internet; al principio era tímido, se sintió aislado en la iglesia y se alejó un tiempo antes de volver para bautizarse. Una mujer de la diócesis de Créteil le preguntó al Papa cómo evitar el bajón que llega cuando el primer fervor de la conversión da paso a la vida ordinaria de la parroquia. Según Vatican News, León XIV pidió evitar el "vacío" posterior al bautismo e integrar plenamente a los nuevos cristianos en las comunidades.
Esa tarde, cientos de miles de personas llenaron los Campos Elíseos para la misa en la plaza de la Concordia, según AP. Los organizadores dijeron que era el único espacio del centro de París capaz de recibir a esa multitud; los defensores del laicismo estricto criticaron la elección porque, a su juicio, la plaza representa a la República y otros sitios habrían sido más apropiados. Durante la misa, según RNS, el Papa dijo que nada en el mundo puede saciarnos de verdad y que solo Dios llena el vacío interior.
Miles de personas con sed están tocando la puerta. ¿Qué encuentran el domingo siguiente, cuando ya no hay estadio ni papamóvil?
Segundo toque
Todos tenían miedo del recién llegado
"Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos tenían miedo de él, porque no creían que de veras fuera discípulo" (Hechos 9:26, NVI).



