A las nueve menos diez de la mañana, en casi cualquier salón de clase del mundo, todavía hay cuadernos a medio sacar, un lápiz prestado y alguien que llegó tarde.
En el Al-Khair Education Center, una escuela privada de Peshawar, en el noroeste de Pakistán, los niños estaban en plena clase el 15 de octubre cuando, a las 8:48, hora local, se desplomó el techo de una planta superior y colapsaron los dos pisos del edificio, según France 24, que cita a uno de los rescatistas.
El Hospital Lady Reading de Peshawar informó de 33 fallecidos, entre ellos 32 niños y un maestro, según BBC Mundo. Los niños tenían, según los informes que recoge la BBC, entre 6 y 12 años. Según la BBC, Farhan Ahmed, superintendente de operaciones policiales en Peshawar, indicó que se estima que en el centro estudiaban unos 300 alumnos y que cerca de 100 estaban dentro de las tres aulas afectadas. El policía señaló también que la escuela se encontraba en un "estado muy deteriorado".
Cien niños en tres salones. Es más o menos lo que cabe en tres cursos de cualquier colegio de barrio en Bogotá, en Lima o en Ciudad de México.
Las labores para retirar los escombros y recuperar a las víctimas duraron más de cuatro horas, informa France 24. "Hemos rescatado al menos a 45 niños", declaró Iftikhar Khan, responsable distrital de emergencias, según el mismo medio. El portavoz del Hospital Lady Reading, Mohammad Asim, contó que la mayoría de los heridos atendidos allí pudieron recibir tratamiento y regresar a sus hogares.
Las autoridades no han establecido todavía las causas. El gobernador de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, Faisal Karim Kundi, pidió un informe detallado y ordenó determinarlas, de acuerdo con El Tiempo, que publica el despacho de la agencia EFE. El presidente Asif Ali Zardari habló de un "drama desgarrador" y dijo: "En este momento de duelo, toda la nación comparte el dolor de las familias afectadas", recoge DW.
Esa noche hubo en Peshawar dos clases de casas.
Unas recibieron de vuelta a un niño con la ropa del colegio.
Otras se quedaron esperando una mochila que ya no iba a llegar.
Las dos necesitan algo, y no es lo mismo. ¿Qué le hace falta a una familia que acaba de perder a un hijo que estaba en primaria, y qué le hace falta al niño que volvió a casa sin los compañeros de su salón?
Segundo toque
Ningún niño que viva pocos días
Al final del libro de Isaías, el pueblo le dice a Dios que Jerusalén ha quedado en ruinas y le pregunta si no va a hacer nada (Isaías 64:10-12). La respuesta llega en el capítulo siguiente, y anuncia algo que todavía no se ve:


