Edificio de oficinas de vidrio en la esquina de una calle de San Francisco
Foto: Edificio del 1515 de Third Street, en San Francisco, sede de OpenAI en junio de 2025, foto de archivo. Coolcaesar / Wikimedia Commons / CC BY 4.0 (via https://commons.wikimedia.org/wiki/File:1515_Third_Street.jpg)

La grabadora de OpenAI y lo que se dice en la alcoba

EE. UU. acusa a un ingeniero de OpenAI de esconder una grabadora en una sala de directivos. 2 Reyes 6 y lo que se dice cuando nadie más oye.

¿Y si alguien hubiera grabado lo que dijimos en esa reunión?

Casi siempre esa pregunta se queda en sospecha. En una sala de directivos de OpenAI, en San Francisco, terminó en un expediente federal.

El 13 de octubre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció en un comunicado que Abdulrahman Alfozan, entonces ingeniero de OpenAI, de 35 años, fue arrestado el 9 de octubre y acusado de usar o intentar usar un dispositivo para interceptar comunicaciones orales. Su primera comparecencia ante un tribunal federal fue el 13 de octubre, el día del comunicado.

Según la denuncia, hacia el 30 de septiembre el personal de OpenAI encontró una grabadora envuelta en papel higiénico y conectada a un puerto USB detrás de un televisor, en una sala de reuniones ejecutiva. Su contenido estaba cifrado. Alfozan, ingeniero de la empresa desde julio de 2025, no tenía autorización para participar en las reuniones de esa sala, donde se hablaba de investigación, planes de producto y decisiones estratégicas, dice el Departamento de Justicia.

Lo que sostiene la acusación y lo que falta

La acusación afirma que las cámaras internas lo mostraron cerca de la sala en varias fechas antes del hallazgo y que el 5 de octubre entró y pareció mirar detrás del televisor. Ese mismo día, según la denuncia, el personal de seguridad abrió una bolsa suya y encontró un segundo dispositivo parecido al primero. La denuncia añade que una cuenta de chatbot que compartía identificadores con la suya hizo preguntas sobre cómo construir y disimular una grabadora de audio continua y cifrar su tarjeta de memoria.

OpenAI contó en la red social X que usó sus propios modelos de inteligencia artificial para entender el aparato y rastrear su origen, recoge El País. "Por el momento, no tenemos indicios de que esta persona haya accedido de forma indebida a los pesos de los modelos, al código fuente o a los datos de los clientes, ni de que los haya extraído", escribió la empresa, que lo despidió. Los pesos son los valores internos que hacen funcionar sus sistemas.

Para el Gobierno de Estados Unidos, el caso toca la seguridad nacional. Proteger a las empresas tecnológicas estadounidenses es "una cuestión de seguridad nacional", dijo el fiscal federal Craig Missakian, según CNN en Español.

Si es declarado culpable, enfrenta hasta cinco años de prisión y una multa de US$250.000, según el Departamento de Justicia. Al Jazeera recoge la misma pena máxima, dice que debe volver al tribunal el 19 de octubre y que no estaba claro si tiene abogado. CNN en Español lo contactó para pedirle comentarios. Al cierre de esta nota no hay una versión suya, y nadie lo ha condenado.

Al leer el comunicado, la grabadora me interesó menos que la sala. Un equipo que se reúne a puerta cerrada cuenta con que lo dicho ahí se queda ahí. Cuando esa confianza se rompe, la sospecha alcanza a todos los que se sentaban alrededor de la mesa. Y me deja una pregunta más incómoda: qué digo yo cuando creo que nadie más me oye.

Lo que el rey de Aram decía en su alcoba

En el siglo IX antes de Cristo, el reino de Aram, en la actual Siria, estaba en guerra con Israel. El segundo libro de Reyes cuenta cómo planeaba su rey: