Si abres la alacena de tu cocina, vas a encontrar frascos. Aceite, café, el arroz en un tarro con tapa. Nadie los llena pensando en quién los va a abrir dentro de cuatro mil años.
Frente a la isla de Kekova, en la provincia turca de Antalya, un equipo de arqueólogos submarinos encontró lo que queda de un barco mercante que, según ellos, es el naufragio más antiguo del mundo, informó BBC Mundo. Calculan que tiene entre 4.400 y 4.700 años, de la Edad del Bronce Temprana, más o menos la época en que se construía la Gran Pirámide de Guiza.
El barco medía unos 10 metros de largo y sus restos están a 30 metros bajo el agua, según la BBC. Su estructura de madera no sobrevivió. Lo que quedó en el fondo fueron tres grandes anclas de piedra y más de 30 vasijas de cerámica llamadas ánforas, y algunas todavía conservan restos de su contenido.
La madera se fue, el barro se quedó
Sin materia orgánica no hubo cómo aplicar la prueba de carbono 14, explicó El Tiempo, que retomó la información de la BBC. Los arqueólogos fecharon el barco por la forma de las vasijas: dos asas, una nervadura en el centro y la base plana, un diseño que coincide con ánforas halladas en Egipto y el Próximo Oriente.
"El naufragio es una cápsula del tiempo en el fondo del mar", dijo a la BBC el profesor Hakan Öniz, de la Universidad de Akdeniz, que dirigió la expedición. Öniz le contó a CNN que el equipo está "en general seguro" de que es el más antiguo del mundo.
La arqueóloga Karin Sowada, de la Universidad Macquarie, en Australia, examinó las ánforas. Algunas estaban intactas y guardaban un residuo viscoso y brillante. "Miré dentro y casi me desmayo", le dijo a la BBC. "Podría ser aceite de oliva, podría ser vino, podrían ser resinas de árboles". O, según ella, restos de frascos reutilizados durante años.
Un comercio entre el Jordán y Troya
En el comunicado que el Ministerio de Cultura de Turquía publicó el 14 de octubre, según CNN, el ministro Mehmet Nuri Ersoy dijo que los análisis de la arcilla indican que las ánforas probablemente se fabricaron en talleres del valle del Jordán, y que haber encontrado ejemplares parecidos en Egipto, Troya y Creta es clave para entender las redes de comercio que conectaban distintas regiones por mar.
Los arqueólogos creen que el barco salió de algún punto de la costa oriental del Mediterráneo rumbo a Troya o a Creta, según la BBC. Una de las ánforas tiene marcas y dos agujeros, y según CNN podría haberse usado para hacer queso o mantequilla, quizá porque los marineros llevaban cabras a bordo, dicen los investigadores. Sowada estudió más de veinte piezas para fecharlas, según la australiana ABC News.
Gente común moviendo aceite, vino y quizá queso por el Mediterráneo. De todo ese viaje, lo que llegó hasta nosotros fue el barro.
Yo suelo pensar que lo que dura es lo fuerte: el casco, la estructura. En Kekova duró el recipiente. En la Biblia hay un profeta que mandó guardar un papel en una vasija de barro para que durara. Por eso me pregunto qué vale la pena guardar para que alguien lo encuentre después.
Segundo toque
Una escritura sellada en plena guerra
En Jeremías 32, el ejército de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén y el profeta estaba "preso en el patio de la guardia del palacio real" (Jeremías 32:2, NVI). Ahí su primo Janamel le ofreció un campo en Anatot, y Jeremías entendió que era palabra del Señor. Lo compró, firmó la escritura ante testigos y la selló (Jeremías 32:9-10).



