Javier Milei habla en un atril con micrófonos
Foto: Javier Milei en marzo de 2026, foto de archivo. Elekes Andor / Wikimedia Commons / CC BY 4.0 (via https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Javier_Milei_in_2026.jpg)

Milei llama "dictador" a Sánchez y la misma boca de Santiago

Milei llamó en Madrid "impresentable dictador" a Pedro Sánchez y Exteriores vio "indigno" su viaje. Santiago 3 habla de la boca de quien lee.

Pedro Sánchez habló primero. Poco antes del discurso de Javier Milei en Madrid, el miércoles 21 de octubre, el presidente del Gobierno español publicó en X un video para declararse "zurdo", la palabra que Milei usa contra la izquierda. "Así que sí, soy zurdo y a mucha honra", remató, recoge El Mundo.

Después habló Milei, en un desayuno de Nueva Economía Fórum en el Casino de Madrid, a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Llamó a Sánchez "impresentable dictador", cuenta DW.

En el mismo acto lo llamó "corrupto" y "ladrón", y animó a "sacar a los socialistas a patadas" del poder, reporta Europa Press. También explicó por qué vino: se presenta como alguien que enfrenta a los "liberticidas", y dijo que los argentinos han visto "en donde se termina el socialismo cuando se le deja llegar hasta sus últimas consecuencias".

Su otro argumento fue la inmigración. "Por eso fomentan la invasión que vemos en Ceuta. Cada inmigrante es un voto", afirmó, y sostuvo que los inmigrantes "generan más gastos fiscales de lo que producen". Hablaba de la entrada de decenas de miles de migrantes a ese enclave a finales de julio, que describe El Tiempo.

Horas después respondió el Ministerio de Asuntos Exteriores, que dirige José Manuel Albares. En un comunicado expresó su "más enérgica condena ante los insultos y calumnias" de Milei y condenó lo que llamó "el llamamiento al uso de la violencia", cuenta Europa Press en una segunda nota. Y escribió: "Es indigno que una persona que ostenta la más alta jefatura de una nación hermana realice visitas a nuestro país con el único objetivo de intentar fomentar un clima de polarización y violencia entre españoles".

El ministerio añadió que España "no acepta injerencias externas", aunque no anunció ninguna acción diplomática. En mayo de 2024, cuando Milei llamó "corrupta" a la esposa de Sánchez, el Gobierno terminó retirando a su embajadora en Buenos Aires, recuerda la misma agencia.

Un nombre que no está en la papeleta

El País lee la visita desde otro lado. A su juicio, al buscar el choque directo con Sánchez, Milei terminó "eclipsando" a Alberto Núñez Feijóo y a Santiago Abascal, los candidatos del PP y de Vox que se miden con Sánchez en las urnas. El diario agrega que Milei dejó claro otro objetivo: la precampaña de las presidenciales argentinas de 2027, en las que se juega la reelección.

Milei llamó amigos a Abascal y a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, y dijo que "tienen ideas sanas y positivas para sacar a España de la decadencia". Abascal, de gira preelectoral, habló con él por videollamada y lo felicitó por el discurso. Milei respondió con una expresión vulgar contra la izquierda, cuenta El País.

Cada palabra del 21 de octubre llegó con su razón detrás. Milei ve en el socialismo un camino hacia la decadencia. El Gobierno ve a un jefe de Estado extranjero que insulta al presidente en plena campaña. El PSOE convirtió "zurdo" en una bandera.

No sé cuánto pesará todo esto el 29 de noviembre. Sí noto que estas palabras viajan. Llegan a la sobremesa y al grupo de la familia, y quien las repite, con gusto o con rabia, ya es uno de nosotros.

¿Se puede discrepar de un gobernante con toda la fuerza que uno quiera y cuidar, al mismo tiempo, lo que sale de la boca cuando se le nombra?

La misma boca

Santiago le escribe a "las doce tribus que se hallan dispersas por el mundo" (Santiago 1:1, NVI), y en el capítulo 3 se detiene en un músculo pequeño. Un freno gobierna a un caballo y un timón, a un barco; la lengua es "un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas" (Santiago 3:5, NVI). Luego admite algo que ningún curso de oratoria diría: "nadie puede domar la lengua" (Santiago 3:8, NVI). Y sigue: