Entrada principal del Policlínico Gemelli de Roma
Foto: Entrada del Policlínico Agostino Gemelli de Roma, donde estuvo internado León XIV, en junio de 2013; foto de archivo. Blackcat / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0 it (via https://commons.wikimedia.org/wiki/File:2013-06-18_Roma_Policlinico_Gemelli.jpg)

León XIV, Putin y el ruego de Pablo a Filemón

Desde el hospital, León XIV pidió a Putin una tregua para llevar ayuda y sacar a los civiles de Oleshky. Filemón muestra cómo pide quien prefiere no obligar.

Un detalle se repite en casi todo lo que se publicó sobre la llamada del viernes 16 de octubre: el verbo. La Santa Sede escribió que el Papa "pidió un alto al fuego"; el cardenal Pietro Parolin dijo que "el Papa ha pedido" una tregua; El Colombiano, que "le pidió a Putin" lo mismo.

El papa León XIV llamó al presidente de Rusia, Vladimir Putin, desde el hospital Gemelli de Roma. Según el comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede que publicó Vatican News, el Papa expresó "su profunda preocupación por la grave situación humanitaria en la ciudad de Oleshky, en la región de Kherson" y pidió "un alto al fuego que permita el envío de alimentos y asistencia médica, así como la evacuación voluntaria y segura de la población civil".

El Colombiano, con un despacho de AFP, cuenta que el Papa llamó desde el hospital donde se recupera de una operación de cáncer de pulmón. El Tiempo y DW también registran la conversación.

Una ciudad entre dos ejércitos

Vatican News escribe Oleshky, en la región de Kherson; El Colombiano, Oleshki, en Jersón. Son dos formas de pasar al alfabeto latino el nombre del mismo lugar: una ciudad ucraniana "que se encuentra atrapada entre los dos ejércitos beligerantes a orillas del río Dniéper", según El Colombiano.

Parolin, secretario de Estado del Vaticano, explicó que fue el Papa quien tomó la iniciativa "de defender la causa de esta ciudad sitiada, en la que se encuentran unos 2.000 civiles que necesitan vías de salida, vías humanitarias de salida", informó Vatican News. EWTN News, que cita a las Naciones Unidas, habla de alrededor de 1.700 personas atrapadas.

La versión rusa la dio el Kremlin. Según El Colombiano, Putin le dio al Papa "una explicación muy detallada de la responsabilidad del régimen de Kiev en la difícil situación humanitaria", y "se acordó que ambas partes coordinarían esfuerzos" para "crear condiciones que garanticen la seguridad de la población de la ciudad y faciliten el suministro de bienes esenciales". La presidencia rusa añadió que Putin le deseó al Papa una "rápida recuperación".

El mismo diario recuerda que Ucrania y Rusia "reconocen la crisis humanitaria en esta zona de la región de Jersón, pero se acusan mutuamente de obstaculizar el suministro de alimentos y las evacuaciones". En los medios que consulté no aparece una reacción del Gobierno de Ucrania a la llamada. Sobre quién impide que llegue la comida, las dos partes dicen cosas opuestas, y yo no tengo forma de verificarlo.

Parolin dijo esperar que, "ante la petición del Santo Padre, el presidente Putin acepte poner en práctica lo que el Papa le ha pedido", y que el hecho de que aceptara la llamada fuera "un buen augurio".

Al día siguiente, el sábado 17 de octubre, León XIV recibió el alta y regresó al Vaticano, cinco días después de la cirugía en la que le extirparon un adenocarcinoma de pulmón, según Vatican News y El Tiempo.

Pedir sin poder obligar

Un papa no tiene cómo imponer un alto el fuego en Oleshky. Puede pedirlo, y eso hizo.

Es fácil leer esta llamada desde el lado que uno ya escogió en la guerra, y ver en ella un gesto valiente o un gesto inútil. Los civiles de los que habla Parolin necesitan otra cosa: comida, atención médica y una salida.

La noticia me deja con una pregunta sobre la manera de pedir: qué le queda a alguien que no puede obligar a nadie cuando la vida de otros depende de una decisión ajena. En el Nuevo Testamento hay una carta, la más breve de Pablo, escrita desde la cárcel para pedir por otra persona.

Una carta que prefiere rogar

Pablo escribe esta carta desde la cárcel. Así se presenta ante Filemón, como "prisionero de Cristo Jesús" (Filemón 1:1, NVI). El asunto de la carta es Onésimo, que había servido como esclavo en casa de Filemón, se había alejado de ella y había llegado a ser "hijo" de Pablo mientras este estaba preso (Filemón 1:10, 1:15-16).