Madrid abrió el hemiciclo a un Papa por primera vez en su historia
El lunes 8 de junio de 2026, León XIV entró al Palacio de las Cortes en Madrid y se dirigió, en sesión conjunta del Congreso y el Senado, a los parlamentarios españoles. Ningún papa lo había hecho antes. Ni Juan Pablo II en sus tres viajes a España, ni Benedicto XVI en sus dos visitas. Es un dato seco que conviene no perder de vista mientras se ven las imágenes.
Estoy escribiendo este análisis mientras se desarrolla la visita. El viaje completo va del 6 al 12 de junio, con paradas en Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. El lema lo eligió el propio Papa: "Alzada la mirada", de Juan 4:35, el versículo donde Jesús le dice a los discípulos que los campos ya están blancos para la siega.
La primera visita papal a España en quince años
Han pasado quince años desde la última vez que un Papa pisó suelo español. Benedicto XVI vino en 2010 (Santiago de Compostela y Barcelona) y volvió en 2011 (Jornada Mundial de la Juventud en Madrid). Desde entonces, silencio. En esos quince años, según los datos que cita America Magazine, la fotografía religiosa española cambió mucho. Solo el 56,1% de los 50 millones de habitantes se identifica hoy como católico, frente al 73,5% de 2011. De ese 56%, apenas el 18,5% practica activamente. El 14,7% se declara ateo. España es uno de los países más secularizados de Europa.
A ese país le está hablando el Papa esta semana. Y le está hablando desde el lugar más institucional posible.
El día con día del viaje
El sábado 6 de junio aterrizó en el aeropuerto Adolfo Suárez, fue recibido por los reyes Felipe VI y Letizia, dio un discurso a las autoridades y al cuerpo diplomático en el Palacio Real, visitó un centro para personas sin hogar y cerró con una vigilia de oración con jóvenes en la Plaza de Lima.
El lunes 8 (hoy) se reúne con el presidente Pedro Sánchez en La Moncloa, se dirige a las Cortes Generales en sesión conjunta de las dos cámaras, y se encuentra con los 130 obispos de España. La izquierda parlamentaria de Podemos, según informaron varios medios españoles esta mañana, boicoteó la sesión.
El día anterior, domingo 7 de junio, había celebrado en esa misma Plaza de Cibeles la misa del Corpus Christi ante cerca de un millón y medio de fieles, según las cifras de la Santa Sede. La imagen de la procesión eucarística frente al ayuntamiento de Madrid ya había dado la vuelta al mundo antes de que el Papa pisara el Congreso.
Sagrada Familia, Torre de Jesucristo, centenario de Gaudí
El miércoles 10 de junio, en Barcelona, sucede algo que pocos arquitectos en la historia del mundo cristiano hubieran imaginado vivir. León XIV va a la Sagrada Familia, ora ante la tumba de Antoni Gaudí, e inaugura y bendice la Torre de Jesucristo, la última y más alta de las seis torres centrales de la basílica. Con sus 172,5 metros (566 pies), la Sagrada Familia se convierte en la iglesia más alta del mundo, superando al Ulm Münster alemán, que ostentaba ese título desde 1890.
La fecha no es casual. El 10 de junio de 2026 se cumplen cien años exactos de la muerte de Gaudí, atropellado por un tranvía en el cruce de Gran Via con Bailén el 7 de junio de 1926, fallecido tres días después. La basílica que él diseñó para que se terminara con el dinero de los donativos de los pobres lleva 144 años en construcción. La Torre de Jesucristo, que corona el conjunto, se entrega justo cuando se cumple el siglo del entierro de quien la imaginó.
Lo que está en el subtexto de la visita
No hay que ser muy ducho en geopolítica eclesial para ver que esta visita es algo más que una agenda turística. El Papa elige Madrid antes que casi cualquier otra capital europea. Elige hablar a un parlamento de un país donde la práctica católica cae cada año. Elige cerrar el viaje en Canarias, en el puerto de Arguineguín, reuniéndose con mil migrantes africanos y latinoamericanos, y depositando una corona de flores por los que murieron en el mar tratando de cruzar.
Lo que Juan 4:35 estaba diciendo cuando Jesús lo dijo
El lema de la visita es "Alzada la mirada", sacado de un episodio del Evangelio de Juan que vale la pena leer en su contexto antes de aplicarlo a la coyuntura española.
Juan capítulo 4. Jesús y los discípulos vienen caminando desde Judea hacia Galilea. Cruzan Samaria, un territorio que los judíos religiosos de la época normalmente esquivaban por una cuestión étnico-religiosa de siglos. En un pozo, cerca del pueblo de Sicar, Jesús se queda solo mientras los discípulos van a comprar comida, y tiene la conversación con la mujer samaritana que es uno de los pasajes más extensos y teológicamente densos de los cuatro evangelios. Cuando los discípulos regresan con la comida, lo encuentran transformado. No quiere comer. Y entonces dice esto:
"¿No dicen ustedes: 'Todavía faltan cuatro meses para la cosecha'? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura."
Juan 4:35 (NVI)
El "cuatro meses para la cosecha" es un dicho campesino palestino de la época. Los discípulos estaban viendo el calendario agrícola: aún falta. Jesús les dice lo contrario: la cosecha ya está, porque mientras ustedes fueron por comida, una mujer samaritana acaba de creer y va corriendo a llamar a su pueblo. La cosecha que ustedes no veían porque era una mujer, era samaritana, y tenía cinco esposos anteriores. Esa cosecha.
León XIV escogió ese versículo para una España donde el 56% sigue diciéndose católico pero solo uno de cada cinco practica. Donde la generación que llenó la JMJ de 2011 hoy está, en gran parte, distante. El lema sugiere algo sobre lo que el Papa va a venir a decir: que la cosecha está más madura de lo que parece. Que los campos que parecen secos no lo están tanto. Que el "todavía faltan cuatro meses" es la salida fácil del que no quiere mirar.
Lo que esta visita le pide al cristiano hispano
Si vives en LATAM o en Estados Unidos, no es probable que veas al Papa en las Cortes Generales esta semana. Pero la visita te involucra de un modo que la prensa secular no termina de explicar. España es, queramos o no, el corazón histórico del catolicismo hispanoamericano. La gran mayoría de las parroquias de tu ciudad llevan nombres de santos españoles, los himnos litúrgicos que cantas tienen letra de autores españoles, y el español en que oras llegó por barcos que partieron de Sevilla.
Cuando un Papa decide ir al país que evangelizó el continente y hablarle desde su parlamento más laico, está diciendo algo sobre cómo entiende la misión de la iglesia hoy. Y conviene escuchar qué es ese algo.
Tres cosas que vale la pena mirar esta semana
Primera. El discurso a las Cortes. Es la primera vez en la historia parlamentaria española que un papa habla a las dos cámaras en pleno. Cualquier cosa que diga ahí, será leída como un mensaje del catolicismo a la democracia europea secularizada. Vale la pena buscar el texto completo, no solo los titulares.
Segunda. La inauguración de la Torre de Jesucristo en la Sagrada Familia. 144 años de obra. Cien años exactos de la muerte de Gaudí. El símbolo es enorme: una iglesia se termina a un siglo de muerto su arquitecto, y la corona la torre que lleva el nombre del Hijo. Para una España que se ha ido vaciando de práctica, el gesto pesa.
Tercera. Las Canarias y los migrantes. El Papa va a Arguineguín y a Las Raíces. El simbolismo es directo: la primera visita papal a España en quince años termina, no en una catedral, sino en un puerto donde llegan los náufragos.
El asombro como respuesta
Hay algo en esta semana que pide quietud antes que opinión. Una torre que tarda más de un siglo en levantarse. Un Papa que entra a un hemiciclo donde nunca antes entró un Papa. Una España donde la cosecha parece estar lejos, pero quizás está más cerca de lo que el calendario dice.
El Salmo 90, que la tradición atribuye a Moisés, dice: "Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como unas cuantas horas de la noche." (Salmo 90:4, NVI). El versículo no es consuelo barato. Es perspectiva. Las medidas de tiempo de un Papa, de un arquitecto, de una basílica, de una nación que pierde fieles, no son las mismas medidas del Dios que está detrás de todo. Cien años parecen mucho cuando uno los cuenta. No tanto cuando uno los pesa.
Esta semana, mientras lees los titulares, te invito a algo concreto: busca el discurso de León XIV a las Cortes en la web del Vaticano (probablemente esté en vatican.va el 9 o 10 de junio) y léelo entero, no en fragmentos. Después, dedícale un momento de oración al lugar donde vives. No al país donde está el Papa esta semana. A tu propia ciudad, a tu propio barrio. Pregúntate dónde están los campos blancos para la siega que no estás viendo porque sigues pensando que aún faltan cuatro meses.
¿Y si la cosecha en tu cuadra está más cerca de lo que tu calendario te dice?



