Kramatorsk: dos autobuses y un cortejo en Naín

Un ataque con bomba aérea alcanzó dos autobuses de civiles en Kramatorsk, Ucrania. Lo que viven las familias y lo que hizo Jesús a la entrada de Naín.

"Contra gente que simplemente iba a hacer sus cosas."

Así describió el Ayuntamiento de Kramatorsk, en el este de Ucrania, a las víctimas del ataque ruso que alcanzó dos autobuses el jueves 8 de octubre, según DW.

Eran las diez de la mañana, hora local. Según Europa Press, el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania informó que una bomba guiada cayó sobre los dos autobuses y dejó 30 muertos; otras tres personas murieron en un bombardeo en Bilenke, también en Kramatorsk. Con ellas, la agencia cuenta al menos 33 muertos en la ciudad ese día y una veintena de heridos. El Mundo también tituló con 33 civiles muertos. DW cita el último balance de la Fiscalía de la región de Donetsk, al menos 30, después de que el presidente Volodímir Zelenski hablara de al menos 12 en un primer reporte. Al Jazeera, con datos de las autoridades, contó al menos 30 muertos y 18 heridos.

Las cifras cambiaron con las horas. Las familias detrás de ellas, no.

Kramatorsk tenía unos 150.000 habitantes antes de la guerra y buena parte de la ciudad ha sido evacuada por los ataques, según el comunicado municipal que recoge DW. Está a unos 20 kilómetros del frente, según Al Jazeera, que recuerda que, sin vuelos civiles desde 2022, los trenes y los buses se volvieron un salvavidas para la población. Después del ataque, el gobernador de Donetsk, Vadim Filashkin, suspendió el transporte público en Kramatorsk y en la vecina Sloviansk.

"Los rusos están atacando deliberadamente a civiles", dijo Filashkin, según El Mundo, que cita a la agencia Efe. Al Jazeera anota que Moscú no había comentado el ataque y que Rusia niega atacar a civiles. Su corresponsal Audrey MacAlpine explicó que las bombas planeadoras no tienen la precisión de un misil balístico, y que no hay forma de saber si los autobuses eran el blanco o estaban en el lugar equivocado.

Zelenski dijo que algunos fallecidos aún no habían sido identificados, y escribió: "Mis condolencias a todos los familiares y seres queridos", según Europa Press.

Pienso en las casas de Kramatorsk donde alguien salió a una diligencia de rutina y no volvió. ¿Qué tiene la fe para decirles a esas familias, y qué nos pide a quienes las miramos desde lejos?

La tristeza que no hay que apurar