Guadalajara: el agua por turnos y las aguas amargas de Mara

Más de cinco millones de personas en Guadalajara recibirán el agua por turnos tras meses de agua turbia. Lo que eso pesa en una casa y lo que pasó en Mara.

Cuando se habla de una crisis de agua, la imagen que viene a la mente es un pozo seco. En Guadalajara, una de las ciudades más grandes de México, el agua lleva meses llegando a las casas, pero turbia, a veces café y con olor a drenaje.

Esther Navarro, de 84 años, lleva 53 al frente de un local de caldo de menudo en la colonia Analco y nunca le había faltado tanto el agua, cuenta El País. Compra todos los días unos 30 garrafones. "Nosotros ponemos el menudo, el café, el té con esa agua embotellada; nos bañamos con agua de garrafón", le dijo al diario. El Gobierno le entregó gratis un tinaco (el tanque donde las casas guardan el agua) hace tres semanas, pero el agua le llegaba tan sucia que los residuos se acumularon en él.

A partir del jueves 15 de octubre, el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) pone en marcha oficialmente un esquema de "tandeos", es decir, de rotación del servicio, en Guadalajara y su zona metropolitana. Según El País, la medida afectará a más de cinco millones de personas y dejará sin agua varios días de la semana a 627 colonias hasta marzo de 2027. El diario explica que los cortes son parte de la respuesta del Gobierno a meses de denuncias de miles de familias que reciben agua sucia en sus casas desde, al menos, enero.

BBC Mundo resume lo que han vivido esos vecinos: "Vecinos con urticaria y dermatitis. Ardor en los ojos cuando se lavan la cara".

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, reconoció que la ciudad vive una crisis de agua "como nunca antes" y anunció el plan de racionamiento mientras se desarrolla un nuevo acueducto, recoge la BBC. El Gobierno estatal ordenó el cierre inmediato de la presa Las Pintas, a la que señaló como el principal foco de contaminación del agua potable, según El País. De acuerdo con la BBC, el esquema "priorizará la calidad a costa de la cantidad" y puede durar entre seis meses y dos años.

Según la BBC, las autoridades de salud sostienen que no hay alerta sanitaria (no han reportado un aumento atípico de enfermedades) y en julio recomendaron no beber agua de la llave. El 13 de octubre, vecinos de varias colonias amanecieron con el agua ya sin color, aunque con olor a drenaje, según El País. Una vecina de la colonia Jardines de Santa Isabel le contó al diario que tiene malestares estomacales y comezón después de ducharse, y pide que le expliquen qué estudios médicos debe hacerse.

Me cuesta leer que una mujer de 84 años se baña con agua de garrafón. Seis meses, o más, son muchos días de medir cada balde. ¿Qué sostiene a una familia mientras el agua llega por turnos y hay que olerla antes de usarla? Es, en el fondo, la pregunta que hizo Israel en el desierto: ¿qué vamos a beber?

Tres días de camino y un pozo amargo

Recién salidos de Egipto, los israelitas anduvieron tres días por el desierto de Sur sin hallar agua (Éxodo 15:22). Cuando por fin la encontraron, no les sirvió: