La cuota del crédito llegó con un número un poco más alto que la anterior. Nadie en tu casa pidió un peso más.
Algo parecido viven, a otra escala, los gobiernos y las grandes empresas. El 13 de octubre, durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bangkok, el organismo advirtió en su Informe sobre la estabilidad financiera mundial que "un resurgimiento de la inflación o las preocupaciones fiscales podrían provocar un aumento brusco de las rentabilidades de los bonos soberanos y desencadenar turbulencias de mayor alcance en los mercados", según El País. El diario añade que las deudas de los gobiernos ya están en niveles récord y necesitan refinanciación.
Refinanciar es renovar una deuda que vence. Muchas economías desarrolladas deben hacerlo ahora con tasas de interés mucho más altas que las de hace una década, explica El País. Francia es uno de los casos más visibles, aunque no el único: la rentabilidad de sus bonos está en niveles que no se veían desde hace casi dos décadas, "rozando el 5%".
A esa fila se suma la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas ya representan "cerca del 10%" de las emisiones corporativas globales con grado de inversión, es decir, de la deuda de empresas consideradas muy solventes, según el mismo diario. El FMI advierte que las crecientes emisiones de deuda vinculadas a la inteligencia artificial "pueden competir con los bonos soberanos por la demanda de los inversores", recoge El País.
El mismo día llegó una cifra más amable. En sus Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI calcula que el crecimiento global se moderará al 3,1 % en 2026 y repuntará al 3,4 % en 2027 (FMI). Según El País, es una décima mejor que el pronóstico anterior, aunque cuatro décimas menos que en 2025. France 24 atribuye la mejora a la inversión en inteligencia artificial y recoge las advertencias del Fondo sobre el endeudamiento, el encarecimiento de la energía y "la concentración de los beneficios de la inteligencia artificial en Estados Unidos y China".
La página del FMI prevé además que la inflación mundial suba al 4,7 % en 2026 antes de bajar al 4,1 % en 2027.
Los bonos de Francia y las emisiones de las tecnológicas quedan lejos de la vida diaria de una familia. La pregunta que dejan, en cambio, es muy cercana: cuando una deuda se renueva más cara, alguien carga con la diferencia. ¿Quién la carga, y qué le toca hacer a quien está al lado?
Segundo toque
Trigo prestado en Jerusalén
Hacia el siglo V antes de Cristo, Nehemías gobernaba Judá bajo el rey persa Artajerjes y dirigía la reconstrucción de la muralla de Jerusalén. En plena obra estalló una protesta que no tenía que ver con piedras. Unos decían: «Por conseguir trigo para no morirnos de hambre, hemos hipotecado nuestros campos, viñedos y casas» (Nehemías 5:3, NVI). Otros habían empeñado campos y viñedos para conseguir dinero prestado y pagar el tributo al rey (5:4).


