Urna de votación en Colombia durante la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026. Foto: Pexels.

Colombia decide entre dos visiones: lo que está en juego el 21 de junio

Un domingo que dejó al país partido en dos mitades

He estado siguiendo esta campaña por meses y aún así el resultado del domingo me detuvo. No tanto por los nombres, que ya estaban en los primeros lugares de las encuestas. Lo que me detuvo es la geografía: Colombia votó como hace tiempo no se votaba, con un mapa que la divide casi limpio entre dos visiones de país.

Abelardo de la Espriella, abogado costeño de discurso de mano dura, terminó primero con 43,74% de los votos válidos. Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico y candidato del oficialismo, segundo con 40,90%. Paloma Valencia 6,9%. Sergio Fajardo 4,26%. Como ninguno superó la mitad más uno, hay segunda vuelta el 21 de junio.

Lo que pasa entre hoy y esa fecha define al país por los próximos cuatro años. Y, te confieso, también define cómo va a verse la libertad de tu iglesia local, cómo se va a hablar de la familia en los medios públicos, y bajo qué reglas tus hijos van a ir al colegio.

Un mapa partido en dos colores

Según El Tiempo, la votación del domingo 31 de mayo tuvo participación cercana al 58%, alta para una primera vuelta colombiana. De la Espriella ganó en buena parte de la Costa, en Antioquia y en zonas del Eje Cafetero. Cepeda fue fuerte en Bogotá, Cali, Pasto, en territorios del Pacífico y en municipios del sur del país.

Como ninguno alcanzó el 50% más uno, la jornada del 21 de junio definirá presidente. La Misión de Observación Electoral (MOE) describió la votación como normal en la mayoría del país, con algunos episodios de violencia en zonas rurales del Catatumbo y del Cauca.

La agencia Associated Press confirmó el mismo cuadro: ninguno de los dos candidatos alcanzó la mayoría absoluta, así que De la Espriella e Iván Cepeda se medirán en la segunda vuelta del 21 de junio.

Petro, presidente saliente, anunció según Vanguardia que impulsará una Asamblea Nacional Constituyente "después de las elecciones", como camino para sacar adelante las reformas que el Congreso le bloqueó.

Tres relatos compitiendo por tu miedo

Tres narrativas dominan los medios:

El relato del miedo a la izquierda: si gana Cepeda, Colombia se convierte en Venezuela. Constituyente, expropiaciones, control de medios, persecución a la oposición. Esta es la apuesta retórica fuerte de De la Espriella y de buena parte de la prensa de centro-derecha.

El relato del miedo a la mano dura: si gana De la Espriella, vuelven los falsos positivos, el paramilitarismo encubierto, la guerra contra los pobres. Esta es la apuesta retórica del Pacto Histórico y de medios afines.

El relato institucional, más sereno: ambos candidatos tienen propuestas legítimas y zonas oscuras. Colombia ya pasó por gobiernos de derecha e izquierda en este siglo y siguió siendo Colombia. Lo que importa es qué pasa con la Constitución, con la independencia de las cortes, con la libertad de prensa, con el Banco de la República.

Cada narrativa moviliza un votante distinto. Y cada una tiene parte de verdad y parte de caricatura. El problema cristiano empieza cuando confundes la parte de verdad con todo el cuadro.

Más alto que el comentario del primo en WhatsApp

Hay algo en este momento que pide mirarse desde un lugar más alto que el comentario político del primo en el grupo de WhatsApp.

El reino del César y el Reino de Dios

Cuando Jesús le contestó al fariseo aquella pregunta sobre pagar impuestos al César, lo hizo con una frase que el cristiano colombiano necesita mirar dos veces antes de votar en segunda vuelta:

"Den al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.", Marcos 12:17 (NVI)

Jesús no está diciendo que la política no importe. Está diciendo que hay dos reinos y que el creyente no se confunde sobre cuál es su lealtad final. César tiene un derecho legítimo. Dios tiene un derecho infinito. Cuando confundes a César con Dios, idolatras a César. Cuando ignoras a César por completo, abandonas la vida pública que también es campo del Reino.

La iglesia colombiana ha hecho los dos errores en distintos momentos de su historia. En los años 80 y 90, sectores cristianos legitimaron prácticas de mano dura a cambio de protección legal. En los 2000 y 2010, otros sectores se entusiasmaron con gobiernos progresistas que después promovieron agendas culturales contrarias a la enseñanza bíblica de la familia. Los dos lados han pagado el precio de la confusión.

Las preguntas que el cristiano sí puede llevar a la urna

Sin meterte en partidismo, hay preguntas teológicas que ordenan la mirada antes de marcar el tarjetón.

¿Quién protege la dignidad de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural? Esto incluye al no nacido, al pobre rural sin acceso a salud, al adulto mayor que no recibe pensión, al migrante venezolano. Si solo te importa una vida y no las otras, ya estás haciendo política partidista, no ética cristiana.

¿Quién protege el papel de la familia como institución social fundamental? Padre, madre, hijos. Sin esa unidad básica, no hay sociedad sostenible. Y la familia no se decreta en una ley. Se protege con políticas de empleo digno, vivienda accesible, educación que no la confronte.

¿Quién protege la libertad religiosa para todas las confesiones, no solo para "los míos"? Una iglesia que pide libertad para sí misma pero no para el judío, el evangélico minoritario, el católico carismático o el musulmán que vive aquí, no entiende lo que pide. La libertad religiosa es indivisible.

¿Quién respeta los contrapesos institucionales? Constitución estable, separación de poderes, independencia judicial, libertad de prensa, autonomía de los entes de control. El gobernante que aspira a gobernar sin contrapesos termina, en cualquier ideología, gobernando para sí mismo. Eso enseña la Biblia desde el Salmo 2 hasta el libro de Daniel.

Lo que la Escritura le pide al votante

Pablo le escribe a Timoteo, pastor joven de la iglesia de Éfeso, en un Imperio que no era democrático ni cristiano. Y le dice:

"Pido, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna.", 1 Timoteo 2:1-2 (NVI)

Lo notable de la instrucción: orar por los gobernantes, no necesariamente porque sean los que tú querías, sino porque su gobierno afecta tu vida tranquila y tu testimonio piadoso. Pablo escribe esto bajo Nerón, antes del incendio de Roma y antes de la primera gran persecución. El emperador era todo menos cristiano. Y aun así, Pablo pide oración por él.

Esa es la postura del cristiano frente a quien gane el 21 de junio. Ora antes. Ora después. No por entusiasmo automático ni por resignación amarga. Por convicción de que Dios sigue siendo Señor sobre las naciones, incluso cuando los resultados no son los que tú esperabas.

Tu voto, tus miedos y tres salmos

Si todavía no decides el voto, dedícale a la decisión un tiempo concreto de oración esta semana. No para "preguntarle a Dios por quién votar" como si te fuera a dictar al oído un nombre. Sino para revisar tus motivaciones, tus miedos, tus afinidades. ¿Estás votando desde la fe o desde el miedo? ¿Desde la convicción o desde la pertenencia tribal a un grupo?

Lee los Salmos 2, 72 y 75 esta semana. Son tres salmos sobre los gobernantes, lo que Dios espera de ellos, y cómo Dios mismo evalúa a los reinos. No te darán un nombre. Te darán un criterio.

Y si tienes hijos o sobrinos en edad de votar por primera vez, conversa con ellos. No para imponerles tu voto. Para ayudarles a hacer estas preguntas. La fe transmitida en política es más en la metodología que en la conclusión.

Ni Mesías ni Anticristo: solo un hombre

El 21 de junio Colombia va a elegir presidente. Sea quien sea, no será el Mesías. Tampoco será el Anticristo. Será un ser humano gobernando un país de seres humanos, todos hechos a imagen de Dios y todos caídos en Adán.

Hoy, antes de seguir bajando en el feed, ora una vez por los dos candidatos. Por su salud, por su discernimiento, por su familia, por su rodeamiento. Ora por las cortes que vigilarán al ganador. Ora por los periodistas que cubrirán el gobierno. Y ora por tu iglesia local, que tiene votantes de los dos lados sentados en la misma banca el próximo domingo.

¿De qué reino eres ciudadano primero, antes de ser de un partido?