Isaac Gilinski Sragowicz fue embajador de Colombia en Israel entre 2009 y 2012, recuerda El País. Su hija, Tania Gilinski, ocupa ahora el mismo cargo, y el 14 de octubre habló en la inauguración de la nueva embajada de Colombia, esta vez en Jerusalén.
Un embajador habla en nombre de otro, y por eso importa dónde abre su puerta. Esta puerta divide opiniones, a veces con un versículo listo para un lado o para el otro.
Ese miércoles, el canciller colombiano, Omar Bula, y el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, descubrieron las placas de la nueva embajada de Colombia en Jerusalén, informó DW. El edificio queda en la calle Rabi Akiva, en la parte occidental de la ciudad, según DW y France 24. El País añade que el edificio lo promovió un constructor palestino hace un siglo, durante el "Protectorado británico".
Según El País, Colombia es el décimo Estado que lleva su embajada a Jerusalén y el quinto de América, después de Estados Unidos, Guatemala, Honduras y Paraguay.
La decisión llega dos meses después de que Abelardo de la Espriella asumiera la presidencia. Su antecesor, Gustavo Petro, rompió relaciones con Israel en mayo de 2024 en protesta por la escalada de ataques contra la Franja de Gaza, iniciada tras los ataques de Hamás y otras milicias palestinas del 7 de octubre de 2023, explica France 24. El nuevo Gobierno restableció las relaciones y el tratado de libre comercio, según El País, y se retiró del caso de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia, informa El Colombiano.
Diez embajadas y una ciudad que dos pueblos llaman capital
"Hoy, con la apertura de nuestra embajada en Jerusalén, damos un paso decisivo para estrechar la hermandad y los vínculos entre nuestros pueblos", dijo Bula, según DW y France 24. "Israel es un socio estratégico. Siempre lo ha sido y, de ahora en adelante, lo será aún más", añadió, y defendió que esa relación nunca debió interrumpirse, recoge France 24.
Saar habló de "un día de fiesta" y terminó su discurso en español: "Viva Israel y viva Colombia", cuenta DW. Para él, Jerusalén "siempre será la capital de Israel y del pueblo judío", recoge El País.
Del otro lado, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Estado de Palestina calificó la apertura como "una grave violación del derecho internacional y de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, así como una afrenta al pueblo palestino y a sus legítimos e inalienables derechos nacionales", según El Colombiano. Invocó las resoluciones 476 y 478 de 1980 del Consejo de Seguridad de la ONU. Al Jazeera recoge que la Autoridad Palestina habló de una medida que socava "el consenso internacional sobre el estatus legal de la ciudad santa" (la traducción es mía).
Los palestinos aspiran a que Jerusalén Este sea la capital de un futuro Estado, y casi todos los países se abstuvieron de abrir embajadas en la ciudad porque, explica Al Jazeera, consideran que su estatus final debe resolverse primero en negociaciones entre israelíes y palestinos.
El País describe un acto "lleno de referencias bíblicas por los representantes de ambos países". Tania Gilinski presentó Jerusalén como "la capital de Israel, del rey David, del rey Salomón, del rey Ezequías y de muchos otros reyes bíblicos".
Soy colombiano y creyente. Quienes celebran y quienes protestan tienen razones que se pueden decir en voz alta, y no me toca dictar cuál política exterior es la correcta. Me queda otra pregunta: qué hace un cristiano con una ciudad que dos pueblos llaman suya, si no quiere usar la Escritura para aplaudir ni para condenar. Lucas cuenta que Jesús, al ver Jerusalén, lloró por ella.
Segundo toque
Jesús vio la ciudad y lloró
Lucas 19 narra la última subida de Jesús a Jerusalén. En la bajada del monte de los Olivos, sus discípulos alababan a Dios a gritos: "¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!" (Lucas 19:38, NVI). Poco después:



