"Tuvimos que escucharlo todo."
Lo dijo John North, reportero de la cadena WBIR, que estaba en la sala de testigos de la prisión de Riverbend, en Nashville, la noche del 30 de septiembre. Según BBC Mundo, cuando las persianas bajaron por segunda vez, a las 8:05 de la noche, Christa Pike todavía respiraba. North había informado sobre el crimen en 1995. Treinta y un años después vio cómo la sentencia no se cumplía.
Pike, de 50 años, recibió dos inyecciones letales y sobrevivió. Tori Gessner, periodista de WKRN que ya había presenciado cinco ejecuciones en Tennessee, lo resumió así, según la BBC: "Y nada de lo que pasó hoy fue normal o típico, para nada". El Tiempo cita a Catherine Sweeney, de WPLN: "Cubrí todas las ejecuciones el año pasado y la mayoría de las de este año. No habíamos visto nada igual".
Al cierre de esta nota, el 4 de octubre, Pike sigue en estado crítico y conectada a un respirador en un hospital de Tennessee, según su abogado, Stephen Ferrell, citado por EFE en Infobae. El 3 de octubre renunció el comisionado del Departamento Correccional, Frank Strada (BBC Mundo, El Tiempo), que según la BBC dijo que su salida responde al "mejor interés" del estado. El gobernador Bill Lee, que había rechazado la clemencia, ordenó una investigación independiente y suspendió las ejecuciones del resto del año. El Departamento Correccional sostiene que siguió su protocolo "al pie de la letra"; los abogados de Pike piden que le conmuten la sentencia (El Tiempo, DW).
Pike fue condenada en 1996 por un crimen de 1995. Con 18 años, ella y su novio de entonces, Tadaryl Shipp, mataron a Colleen Slemmer, una joven de 19 años a la que habían conocido en un programa de capacitación laboral en Knoxville. Shipp tenía 17 y recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.
Lo que vino después reabrió el debate sobre la pena de muerte. El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, calificó de "abominable y cruel" el sufrimiento derivado de los intentos fallidos y dijo que el caso demostraba que Estados Unidos debía abolir la pena de muerte, según BBC Mundo. Desde la otra orilla, Robert Bracewell, de la Coalición por la Justicia, que defiende a las víctimas, había recordado antes del 30 de septiembre que la sentencia la decidió un jurado de pares de Pike y que era lo que la familia de Colleen deseaba (BBC Mundo). Una encuesta de Gallup citada por la BBC encontró en 2025 un 52 % de apoyo a la pena capital y un 44 % de rechazo.
Y en medio de esa discusión, una madre. May Martínez viajó a Tennessee para ver cumplida la sentencia que esperó durante décadas. Después le dijo a NBC News, según DW: "Fue un desastre".
¿Se puede sostener al mismo tiempo el dolor de esa madre y la pregunta por lo que vivió la mujer en la camilla, sin que una de las dos cosas borre a la otra?
Segundo toque
La víctima que el foco dejó atrás
Michael Graczyk, periodista retirado de la agencia AP, cubrió cerca de 500 ejecuciones en Texas. Le contó a la BBC que no conocía ningún caso en que un condenado hubiera sobrevivido, y luego dijo algo más incómodo: "Nadie llora por la víctima, más allá de su familia inmediata".



