Casi todos los números de esta noticia son personas. Dieciséis, cinco, once, quince.
Dos cargueros fueron alcanzados por drones frente a la costa de Bulgaria, en el mar Negro, y uno de ellos se hundió, informó France 24. Según el despacho de la Agencia EFE que publicó El Comercio, los ataques ocurrieron en la madrugada del lunes 12 al martes 13 de octubre, muy cerca de las aguas territoriales búlgaras.
El barco hundido sería el Azov Concord, con bandera de San Vicente y las Granadinas, que viajaba de Rumania hacia Turquía, según la agencia especializada Maritime.bg, citada por DW y por EFE; las autoridades no han confirmado esa identificación. Llevaba dieciséis marineros. Los equipos de rescate encontraron con vida a cinco, dijo Ruslan Strahilov, gobernador de la región de Dobrich, mientras seguían buscando a los otros once.
El otro, el Chelsea 3, de propiedad ucraniana y con bandera de Malta, quedó a la deriva. Según France 24, que cita a Radev, lo alcanzaron tres drones cuando navegaba desde Turquía hacia un puerto de Rumania con mercancía destinada a Moldavia. Sus quince tripulantes, siete ucranianos y ocho azerbaiyanos, fueron rescatados y llevados al puerto búlgaro de Varna. Tres sufren quemaduras de segundo grado, informó el Ministerio de Defensa, según EFE.
Una atribución con su propia salvedad
El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, atribuyó los ataques a Rusia en un video publicado en redes sociales, y él mismo marcó el límite de lo que afirma: "No contamos con pruebas sólidas y claras para imputar cargos a ninguna de las partes, pero la lógica, como ya he indicado, apunta a la Federación Rusa". La frase aparece igual en los tres medios.
Radev dijo que convocó a la embajadora rusa para pedirle explicaciones y que hablará con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. "Esto es absolutamente inaceptable", declaró en un discurso televisado, recoge France 24. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó "enérgicamente" en X unos ataques que, escribió, "ponen en grave peligro la vida de los tripulantes", y pidió que los responsables rindan cuentas, según France 24.
Ninguno de los tres medios recoge una respuesta de Moscú ni establece quién lanzó los drones, y esta nota tampoco lo va a suponer.
Sal, trigo y veintiún marineros sin encontrar
France 24 recuerda que es la segunda vez en una semana. El 6 de octubre se hundió el carguero Alfa Watan, que llevaba sal de Egipto a Rumania; sus diez tripulantes siguen desaparecidos. Ese mismo día, el Able, cargado de trigo, quedó dañado en otro ataque, y sus dieciocho tripulantes se salvaron, según EFE y France 24.
Sal, trigo, mercancía para Moldavia. Cada carga iba a terminar en la cocina de alguien que nunca verá el barco, y en medio hay gente que pasa semanas lejos de su casa para que llegue.
Con una noticia de guerra, mi primer impulso es saltar a quién fue y a qué viene. Las fuentes no permiten responder ninguna de las dos cosas con certeza. Sí permiten contar. Del Azov Concord, cinco de dieciséis. Del Chelsea 3, quince de quince. Del Alfa Watan, ninguno de diez, hasta ahora.
Un capítulo del libro de Hechos hace esa misma cuenta en un barco de trigo. Con esa cuenta delante, la pregunta que traigo es qué se le puede decir con honestidad a una familia que todavía espera.
Segundo toque
Doscientas setenta y seis personas en un barco de Alejandría
Hechos 27 cuenta el viaje de Pablo, preso, rumbo a Roma. El narrador va a bordo y escribe en plural. En Mira de Licia, el centurión que los custodiaba "encontró un barco de Alejandría que iba para Italia" (Hechos 27:6, NVI). Vino la tempestad, arrojaron la carga y los aparejos (Hechos 27:18-19), y llegó esta frase:



