Abre el reglamento de tu trabajo y busca la palabra luto. Lo más probable es que encuentres un número de días, y nada sobre lo que pasa cuando se acaban y la pena sigue ahí.
Bärbel Bas, ministra de Trabajo y Asuntos Sociales de Alemania y colíder del Partido Socialdemócrata (SPD), anunció el lunes 12 de octubre que renuncia a los dos cargos, informó DW. En un comunicado publicado en Instagram, citado por DW, escribió: "Tras la muerte de mi hijastra, me he dado cuenta de que necesito tiempo para superar el duelo".
En el mismo texto añadió que "los ataques públicos contra mi persona, lamentablemente también procedentes de las filas del socio de coalición, se han intensificado en este momento tan difícil para mí a nivel personal". Ese socio, explica DW, es el bloque conservador del canciller Friedrich Merz.
Según El Mundo, el Ministerio de Trabajo había comunicado el 5 de octubre la cancelación de sus actos por un fallecimiento en su círculo familiar más cercano, y en las últimas semanas ella apenas había podido atender su trabajo. Bas dice que en estos momentos no tiene las fuerzas necesarias para cumplir plenamente, a corto plazo, sus funciones, recoge DW, y le pidió al canciller que la eximiera del cargo de ministra. Conservará su escaño en el Bundestag, y el SPD confirmó que Alexander Schweitzer asumirá el ministerio, según El Mundo.
Un calendario que no se detiene
Según El Mundo, la disputa de fondo era de plazos y de contenidos. A finales del año pasado parte del grupo conservador aceptó con fuertes reticencias un primer paquete de pensiones orientado a las prioridades socialdemócratas, y esperaba que Bas correspondiera en una segunda reforma más cercana a sus planteamientos. Ese proyecto aún no se había presentado. Bas debía presentar en octubre los proyectos de ley sobre jornada laboral y jubilaciones, y sectores democristianos, incluido el propio canciller, le exigían más rapidez.
Ya en mayo, recoge el mismo diario, Steffen Bilger, entonces responsable de la gestión parlamentaria de los conservadores, advirtió: "La señora Bas debería evitar aparecer como alguien que sólo bloquea".
Del lado socialdemócrata, Lars Klingbeil, copresidente del SPD y vicecanciller, calificó de "indecentes" e "inaceptables" los ataques contra Bas durante su duelo y reclamó una "cultura del respeto", según El Mundo. Matthias Miersch, jefe del grupo parlamentario del SPD, escribió: "Las fuerzas tienen un límite". Ninguno de los dos medios recoge palabras de Merz sobre la renuncia.
Bas, mirando atrás, admitió que "sin duda, no todo ha salido bien". Y agregó: "Pero hay algo que siempre he tenido claro: merece la pena defender aquello en lo que creemos".
Desde aquí no puedo decidir si las críticas eran justas ni si las reformas iban lentas. Las pensiones y la jornada de mucha gente dependen de esas leyes, y una ministra también es una persona que acaba de perder a alguien de su familia. Cuando leí el comunicado en DW, la pregunta que me quedó fue otra: ¿cuánto lugar tiene el duelo en la vida de alguien de quien dependen otros?
Segundo toque
Setenta días en la corte del faraón
El último capítulo de Génesis empieza con un funeral de Estado. Jacob murió en Egipto, donde su hijo José administraba el país para el faraón. Lo primero que hace el hombre más ocupado del reino es llorar: "José se abrazó al cuerpo de su padre y, llorando, lo besó" (Génesis 50:1, NVI). El embalsamamiento tardó unos cuarenta días, y "los egipcios, por su parte, guardaron luto por Israel durante setenta días" (Génesis 50:3, NVI).



