La ladera cedió de un momento a otro.
Volver a la normalidad, en cambio, puede tomar meses.
Así fue en Las Condes, en el oriente de Santiago de Chile, la tarde del jueves 8 de octubre. Esa noche, en una sola calle, las patrullas de Carabineros revisaron más de 80 vehículos sin su ocupante para verificar que no hubiera personas lesionadas, según contó el general Juan Pablo Díaz Albornoz a La Tercera.
Hacia las 16:30 de ese jueves, la lluvia intensa activó las quebradas de la precordillera y una ola de barro bajó por las calles de San Carlos de Apoquindo arrastrando autos, piedras y hasta buses, según La Tercera. Miguel Muñoz, director regional de Senapred, el servicio chileno de emergencias, lo resumió en La Tercera: "Llovieron 15 milímetros en una hora. Por lo tanto, el cerro se vino abajo". Esa noche, el presidente José Antonio Kast anunció en X: "he instruido decretar zona de catástrofe a la comuna de Las Condes", según El Tiempo, con información de la agencia EFE.
El balance del municipio, que recoge La Tercera, habla de 2.015 viviendas con daños, 55 de ellas inhabitables; el mismo diario cuenta cerca de 1.200 personas evacuadas o rescatadas. La República, con información de Bloomberg, contó seis heridos y ningún reporte de personas desaparecidas; Al Jazeera también cuenta al menos seis heridos, según las autoridades.
En los primeros minutos, trabajadores municipales enterrados en el barro lograron que escapara la conductora de una camioneta que se había volcado y se hundía en el lodo. La mujer salió de pie. A la mañana siguiente, la alcaldesa Catalina San Martín les agradeció conteniendo el llanto: "Ayer salvaron a una mujer que se volcó en un auto y que pudo haber muerto ahogada".
El viernes 9 de octubre, Kast suspendió la ceremonia de promulgación de su megarreforma y encabezó una reunión en La Moneda. "Seguimos atentos a la emergencia y trabajando de manera coordinada para dar respuesta a las necesidades de las familias afectadas", escribió, según La Tercera. La Fiscalía Oriente anunció que investigará el origen del aluvión; hasta ese momento no había informado de imputados.
El delegado presidencial Germán Codina advirtió ese día: "la normalización de esto son varias semanas y, probablemente, meses", dijo a 24Horas, según La Tercera. Contó que las máquinas abrían una zanja para sacar los autos "antes que se nos vaya a endurecer el barro".
¿Qué pasa dentro de una familia en ese tiempo largo, y dónde se apoya mientras tanto?
Segundo toque
Cuando el agua se va y el barro se queda
Un estudio de Public Health England, publicado en BMC Public Health, encuestó a vecinos de barrios del sur de Inglaterra que se inundaron en el invierno de 2013 a 2014. Un año después de la inundación, entre quienes tuvieron agua dentro de la casa, el 20,1 % tenía síntomas probables de depresión, el 28,3 % de ansiedad y el 36,2 % de estrés postraumático. Los autores aclaran que sus cuestionarios no equivalen a un diagnóstico.


