Hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo visto desde lo alto, con los escaños azules de los eurodiputados
Foto: Diliff / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0 (via https://commons.wikimedia.org/wiki/File:European_Parliament_Strasbourg_Hemicycle_-_Diliff.jpg)

La UE le propone a Canadá una figura que sus tratados no tienen

La Comisión Europea propuso a Canadá como primer "miembro asociado", una categoría que los tratados no contemplan hoy. Qué se dijo y qué falta definir.

El 16 de septiembre, en su discurso del estado de la Unión en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso que Canadá sea el primer "miembro asociado" de la Unión Europea.

Los tratados europeos vigentes no contemplan la categoría de "miembro asociado": no hay artículo que la defina. Al 22 de septiembre existe como propuesta política, y la figura jurídica que la sostenga está por construirse.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, la respaldó ante el Parlamento Europeo. Según Al Jazeera, lo dijo en inglés; traduzco: "Canadá y Europa son fuertes cada uno. Europa y Canadá son más fuertes juntos". Mencionó minerales críticos, defensa, inteligencia artificial y energía.

Qué existe ya y qué se está proponiendo

A la fecha, la relación se rige por el CETA. Proceso precisa que su parte comercial se aplica provisionalmente desde septiembre de 2017, y recoge que von der Leyen habló de crear un "espacio común de prosperidad y seguridad económica".

Lo que no cambiaría, según esa misma nota de Proceso: Canadá seguiría siendo un país tercero, sin silla ni voto en las instituciones europeas, y la asociación dejaría la membresía donde está.

Según ABC Color, con información de EFE, la portavoz comunitaria Arianna Podestà afirmó que "la idea se ha presentado a los Estados miembros y se ha debatido con ellos en diversas ocasiones", a pesar de que algunas capitales lamentaron que el anuncio de von der Leyen las tomara por sorpresa. El portavoz Olof Gill dijo el 18 de septiembre: "Vamos a seguir dialogando con nuestros Estados miembros aquí, en la Unión Europea, (y) seguiremos dialogando con Canadá, tal y como hemos venido haciendo de forma intensiva en las últimas semanas".

Conviven dos versiones: algunas capitales tomadas por sorpresa y una Comisión que sostiene haber conversado la idea con antelación. Mi lectura es que la definición de la figura sigue abierta. Sobre la buena fe de cada parte, esta nota no tiene con qué pronunciarse. Gill situó la cumbre UE-Canadá de finales de octubre en Montreal como "la primera oportunidad significativa para mantener debates políticos reales".

Desde Washington, el presidente Donald Trump calificó de "ridícula" la posibilidad y advirtió que podría imponer aranceles si la considera un acto hostil.

Sobre el alcance de la propuesta, el portavoz Olof Gill dijo, según recogió Al Jazeera (que firma la nota con AFP y Reuters), en inglés; traduzco: "Como dejó claro ayer nuestra presidenta (von der Leyen), el fortalecimiento propuesto de nuestra alianza con Canadá no está dirigido contra nadie más, sino en favor de nuestra fuerza común".

Lo que queda es un nombre. Dicho en voz alta desde un atril, acogido desde otro, con el contenido por escribir. El Evangelio de Lucas guarda una escena en la que alguien se detuvo a decir el costo antes de que nadie se comprometiera. ¿Qué pasa cuando algo se nombra antes de definirse?