Fachada del Palacio Real de Oslo, donde se instaló la capilla ardiente del rey Harald V y desde donde su hijo Haakon VIII se dirigió al país
Foto: Beata May / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

Muere Harald V de Noruega: qué queda de una vida de servicio

Harald V murió el 28 de agosto de 2026 tras más de 35 años en el trono de Noruega. Qué queda de una vida dedicada a servir, leído desde la Biblia.

El viernes 28 de agosto de 2026, a las 6:35 de la mañana, en una habitación del Hospital Universitario de Oslo, terminaron más de treinta y cinco años de reinado. Harald V llevaba once días internado. Tenía 89 años. Ese mediodía las campanas de las iglesias noruegas repicaron durante una hora seguida.

Once días de hospital

Había ingresado al hospital nacional el 17 de agosto. Según La Nación, venía de una anemia hemolítica, un trastorno que destruye los glóbulos rojos más rápido de lo que el cuerpo los repone, y se complicó con una infección bacteriana en la sangre. La Casa Real anunció: "Con profunda tristeza anunciamos que Su Majestad falleció apaciblemente en el hospital nacional".

Estaba en el trono desde enero de 1991, cuando murió su padre Olav V, según El Mundo de Costa Rica. La sucesión no esperó: el príncipe heredero Haakon asumió como Haakon VIII en el mismo instante de la muerte, y debe jurar la Constitución ante el Storting, el Parlamento noruego.

A las 18:30 de ese viernes el féretro salió del hospital hacia el Palacio Real de Oslo. Quedó sobre un catafalco cubierto con tela púrpura, custodiado por cuatro cadetes, y encima del ataúd pusieron la corona, el cetro, el orbe y la espada de Estado. Se declaró luto nacional hasta después del funeral y las iglesias abrieron para encender velas.

El hombre que hubo antes del cargo

Harald nació en 1937. No había cumplido seis años cuando Alemania invadió Noruega, en abril de 1940: su abuelo y su padre salieron hacia Londres y él viajó a Estados Unidos con su madre y sus hermanas. En 1958 conoció a Sonja Haraldsen. Ella no era de sangre real y el rey Olav consideraba impensable ese matrimonio. Harald esperó nueve años, hasta que a los 30 le dijo a su padre que si no se casaba con ella no se casaría con nadie. Se casaron el 29 de agosto de 1968. Listín Diario reconstruyó esa historia y la deportiva: compitió en vela en Tokio 1964, México 1968 y Múnich 1972, donde fue abanderado, y siguió corriendo regatas después de los 80. Su lema fue "Alt for Norge", todo por Noruega.

Lo que se está diciendo

El sábado 29 de agosto, desde el Palacio Real, Haakon VIII habló al país. El Debate recogió sus palabras: "Harald V, mi padre, a quien tanto quería. Estamos de luto". Y más adelante: "Gracias por haber sido tan buen padre para Marta Luisa y para mí, cálido y seguro". Y cerró con tres palabras: "Ahora es mi turno". Desde Roma, León XIV envió un telegrama al nuevo rey en el que destacó los "muchos años de devoto servicio al reino" de Harald y deseó que ese servicio "continúe dando frutos", según Vida Nueva.

Casi todas las coberturas giraron alrededor de la misma idea: un hombre que le entregó la vida a un cargo. Y a mí me quedó dando vueltas una pregunta más terca que la biografía. ¿Qué queda de una vida dedicada a servir, cuando el que servía ya no está? En Oslo hubo una respuesta institucional y funcionó en cuestión de minutos. La otra respuesta, la que uno se hace a solas, toma más tiempo.