¿A qué edad vas a dejar que tu hijo entre solo a las redes sociales?
Casi nadie contesta esa pregunta con un número. Se contesta con una condición: cuando esté listo. Y lo difícil llega justo después, cuando toca explicar cómo se sabe que ya lo está.
Europa la contestó con números. El 17 de septiembre de 2026, la Comisión Europea adoptó una propuesta llamada EU Kids Act. Según Infobae y la propia Comisión Europea, las plataformas de redes sociales no podrían dar acceso a los menores de 13 años; entre los 13 y los 15, los menores solo tendrían "minicuentas" creadas por el padre, la madre o el tutor, con un número restringido de contactos y un máximo de una hora al día; los 15 años serían la edad mínima para abrir una cuenta propia. Según que.es, el texto se destapó un día después de un discurso de Von der Leyen ante el Parlamento Europeo.
Conviene decirlo con precisión, porque varios titulares hablan de una prohibición ya aprobada: esto todavía no es ley y no está en vigor en ningún país. Es una propuesta, y ahora pasa al Parlamento Europeo y al Consejo. Tiene que negociarse y aprobarse por el Parlamento y por los países miembros antes de aplicarse.
El texto no se queda en la edad. La Nación detalla que tocaría el diseño mismo de las plataformas: fuera el desplazamiento infinito, los mecanismos de recompensa y las notificaciones automáticas durante las horas de sueño. Los perfiles de los menores serían privados por defecto, con geolocalización, cámara y micrófono desactivados, y cambiaría quién prueba qué: las plataformas tendrían que demostrar que su servicio es seguro por diseño y apropiado para la edad. Infobae le pone reloj a esa franja de sueño: al menos ocho horas seguidas entre las 10 de la noche y las 8 de la mañana, hora local. Y suma las transmisiones en vivo a la lista de lo que quedaría apagado, con los cambios en esas opciones permitidos solo desde los 15 años y con consentimiento explícito del usuario. que.es agrega otras tres piezas del mismo diseño: las rachas, la reproducción automática y los sistemas que premian el tiempo de pantalla. Y en el anuncio de la propia Comisión Europea, las plataformas en línea de muy gran tamaño tendrían que presentar un plan de cumplimiento a Bruselas y a un auditor independiente. Los compañeros de inteligencia artificial y los chatbots vendrían desactivados por defecto y no podrían simular relaciones interpersonales que creen dependencia emocional. Von der Leyen lo resumió así, en declaraciones que recoge Infobae: "Un límite de edad no significa dejar a las tecnológicas libres de responsabilidad sobre el contenido de las plataformas".
La conversación viene de atrás. En noviembre de 2025 el Parlamento Europeo votó un informe no legislativo que pedía una edad mínima de 16 años, o de 13 con consentimiento parental, con 483 votos a favor, 92 en contra y 86 abstenciones. Ese informe no llegó a ser ley.
Queda la pregunta de si un límite así se sostiene. que.es recuerda un dato que vale la pena mirar despacio: cuando Australia prohibió las redes a los menores de 16, en diciembre de 2025, un 70% de los menores que intentaron sortear el bloqueo lo logró sin dificultad.
Ese dato me hace pensar que lo decisivo empieza donde termina la norma. Un permiso se otorga desde afuera y desde afuera se puede burlar. Deuteronomio puso ese asunto en un orden que sorprende: primero "grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando", y solo después "incúlcaselas continuamente a tus hijos" (NVI).
Entonces, ¿qué parte de todo esto puede hacer una ley, y qué parte sigue esperando adentro de la casa?



