En Ceuta, una pregunta se volvió costumbre en la calle: ¿es o no es?
La hacen los dependientes de una tienda de deportes cuando entran dos muchachos de piel oscura. Según El País, se preguntan: "¿Son o no son?". El responsable dice: "Claro que hemos tenido hurtos, pero no los denunciamos...". A comienzos de septiembre, la pregunta cayó sobre una niña ceutí de 13 años que, según El País, se había unido a una marcha: "coreábamos, repetíamos Ceuta no se vende", recordó. Una señora la llamó "invasora" y "entre todos le exigieron que les mostrara la identificación". Según su relato, una manifestante "se disculpó al verlo", pero "la mayoría la siguieron increpando". La niña nació en Ceuta. Su madre lo resumió así: "tener la piel oscura no significa nada para que la traten así".
La ciudad mide 18,5 kilómetros cuadrados, según Al Jazeera, y el 30 y 31 de julio recibió una entrada masiva desde Marruecos. Al Jazeera habla de más de 72.000 personas; El País, el 22 de septiembre, escribe "cerca de 80.000". La mayoría regresó. Siguen en la ciudad "más de 10.000", según el canciller José Manuel Albares citado por El País; El País cuenta 82 personas que murieron ahogadas en aguas españolas. Otra cifra, con otro alcance: la ONG Caminando Fronteras contó al menos 141 muertos "en Ceuta y Marruecos entre el 30 de julio y el 4 de agosto", según elDiario.es. Según El País, el gobierno de la ciudad tiene filiados a 2.200 menores. Cuántos siguen en la calle depende de quién cuenta: entre 500 y 700 según la ministra Sira Rego; entre 700 y 1.000 según el mando único; más de 1.000 según El País el 20 de septiembre.
Al 22 de septiembre, la ciudad mira al miércoles 23, día de elecciones legislativas en Marruecos. El Gobierno español dice detectar en redes movimientos similares a los del 30 de julio, según El País. Según ese diario, Albares ve una desinformación masiva en las redes marroquíes, que dicen que quien salte a Ceuta podrá quedarse, y avisó: "No van a poder quedarse si entran en Ceuta", y pidió que no arriesguen su vida en manos de mafias. Según El País, es "la sexta alerta de estas características" en Ceuta y Melilla desde julio, e Interior envía "cerca de 150 efectivos más". Del lado marroquí hay vallas en el mar y un despliegue de "cerca de 3.000 efectivos, incluidos militares, según algunas fuentes". Albares dice que Rabat le garantizó que ha puesto todos los medios para evitarlo.
Detrás de las cifras quedan dos cansancios. Los barrios más humildes respondieron con refugios improvisados e iniciativas vecinales, según El País. En El Príncipe, la asociación de vecinos llevaba en agosto un registro propio de menores, según elDiario.es, y según El País algunos vecinos acogieron a muchos en sus casas. A mediados de septiembre, esos mismos barrios estaban "al límite de sus fuerzas", según El País. Mohamed Ahmed, vecino de esas zonas, donde un solo centro alberga a unos 1.200 hombres, le dijo a ese diario: "Yo les entiendo, pero que me entiendan ellos a mí". Y precisó: "No serán la mayoría, pero la bulla por la noche es insoportable. Beben, se pelean y nos cuesta dormir a los niños". Una manifestante, Gema Guillen, lo resumió así, según Al Jazeera (traduzco): "La situación ha sido caótica, tanto que no puedes salir a la calle". La violencia va en varias direcciones. Según El País, fuentes internas de la policía dicen que la mayoría de los incidentes denunciados allí son "entre migrantes: peleas, agresiones con armas blancas y disputas territoriales"; también hay "vecinos que hostigan y acosan a los migrantes para que se vayan", y "las 23 agresiones sexuales que investiga la Fiscalía se han producido contra mujeres migrantes, y los detenidos son cuatro marroquíes, tres españoles y un belga".
El libro de Samuel cuenta que hasta un profeta se equivocó por mirar la estatura de un hombre. ¿Qué le pasa a una ciudad cuando la primera mirada decide quién es el otro?



